BANDERA DE MOCHILA - VETERANOS ZAPADORES PARACAIDISTAS EJÉRCITO DEL AIRE

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LA BANDERA DE MOCHILA






LA BANDERA DE MOCHILA

 
La bandera de mochila o de percha, también pañuelo cubre-percha, se dejó de usar por nuestro Ejército alrededor del año 1927. La recuperamos en el Regimiento Inmemorial del Rey Nº1 del Cuartel General, con el llamamiento 3°/97 y la divulgamos enviándola, junto con su historia, a los primeros Jefes de Cuerpo de otras unidades. Esta bandera, de reducidas dimensiones (60 x 80 cm), se empezó a entregar al soldado allá por 1860. Fue de dotación al principio para el Ejército Expedicionario de África, el que realmente dio a esta prenda un toque de romanticismo, como recoge el cancionero militar. Años después, la Real Orden del 12 de diciembre de 1904, declaraba: Reglamentario para todos los Cuerpos del Ejército, el pañuelo cubre-percha, denominado de “bandera española".


Fue creada para que el soldado pudiera cubrir y proteger del polvo -no se conocían las taquillas- sus pertenencias en la percha o repisa de su dormitorio, sobre todo si estaba en un campamento. Precisamente por esta utilidad, la bandera tiene sus colores en sentido vertical, así como su escudo, que ribeteado en negro o rojo, podía contener una leyenda, el mote o sobrenombre de la Unidad, o lo más generalizado, el escudo del Regimiento. En el Museo del Ejército se conserva la del General Primo de Rivera.


 
 
En campaña se llevaba en la mochila, de ahí su otro nombre más corriente, y servía para señalar en avanzadilla a los que venían más a retaguardia que eran propios y señalizar su posición. También se empleaba como mortaja, si se producía baja en acción, se arropaba el cadáver y se cubría su rostro antes de rellenar con tierra la tumba. Recordemos la estrofa de la canción Banderita: Quiero que me entierren con la Bandera de España. El soldado bien sabía que no había una bandera de España para cada cadáver, que a veces eran muchos, se estaba refiriendo a su bandera de mochila, ¿qué otra podía ser? Por su propia condición era fungible, por ello muy barata, de pobre calidad textil, carecía de vaina, aunque a veces iba con unos cordoncillos en sus extremos para ser atada.


Roja al principio, el color militar español, luego se generalizó con los colores nacionales. Carecía de flecos, sólo estaba coloreada por una cara, traspasando a la otra la impresión. Licenciado el soldado se la quedaba como recuerdo y testigo de su vida militar cumplida. Nunca como entonces hubo tantos hogares españoles con los colores nacionales para mostrar a los hijos el amor a España, ese amor que hay que enseñar y aprender desde el vientre de la madre.


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