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Centro Buceo Armada

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CENTRO DE BUCEO DE LA ARMADA

El Centro de Buceo de la Armada ha sido una de las instituciones que más ha hecho por la difusión y expansión del buceo en España, especialmente las zonas del litoral de Cartagena.
Ha sido un referente obligado del buceo tanto en aguas interiores como en mar abierto, cuna de instructores y buceadores, tanto deportivos como profesionales, y hoy día ocupa un lugar privilegiado en los anales de la historia y desarrollo de las actividades subacuáticas en España. Por sus instalaciones fueron pasando, año tras año, una gran cantidad de militares profesionales.


EL CURSO

Antes de acceder al curso ya se ha pasado por una selección en la que se han ido descartando candidatos, por: condiciones físicas y reconocimiento médico, una vez superadas estas dos pruebas, se realiza una bajada a -50mts en una cámara hiperbárica, para comprobar si los candidatos son Aptos para comenzar dicho curso, una vez superado el descenso en la cámara hiperbárica, se es apto para comenzar el curso.


Cámara hiperbárica del C.B.A


PRUEBAS FISICAS

Tendrán carácter eliminatorio y puntuable, debiendo superar cada una de las siguientes pruebas:
- Bucear a pulmón dieciocho (18) metros en recorrido horizontal.
- Realizar una Apnea de un (1) minuto.
- Buceo en profundidad a cuatro (4) metros con recogida de testigo.
- Cuatrocientos (400) metros de natación a braza, en menos de quince (15) minutos.
- Salto de altura: Un (1) metro y (20) veinte centímetros (tres intentos).
- Velocidad: Cien (100) metros en menos de quince (15) segundos.
- Salto de longitud: Cuatro (4) metros (tres intentos).
- Ritmo-Resistencia: Mil quinientos (1.500) metros, en un máximo de siete (7) minutos.

Pruebas medicas: Revisión del oído (tapones, otitis y perforaciones). Comprobar estado de la dentadura: caries. Realizar un E.C.G (electrocardiograma), RX de tórax y Espirometría.Analítica básica y prueba de esfuerzo.  reconocimiento).


EL INICIO

Al comienzo del curso, se asignan las parejas, según sus condiciones físicas, compensando la pareja, ese compañero que se te asigna será tu compañero hasta el final del curso a no ser que lo, o te expulsen del curso, la pareja desde el momento que es formada, es inseparable, uno puede ser el mas rápido, el mas fuerte, etc., pero existe algo mas importante que todo eso en el curso, nunca se debe acabar una prueba sin tu compañero, ese es uno de los valores que mas se te inculca en el curso.

 
El trabajo en equipo pieza fundamental para superar el curso

El Curso de Buceador Elemental de la Armada, tiene una duración de 2 meses y consta de 117 horas de clases Prácticas en inmersión, siendo 12 de ellas a una profundidad superior a los 20 metros, 108 horas de clases Teóricas, 56 horas de trabajos, adiestramiento y mantenimiento de equipos, practicas en pantano y rios, escapes libres de 10, 20 y 30 mts., alcanzando una profundidad máxima durante el curso de 50 metros, a la finalización del mismo como APTO, se publicara en el BOD (Boletín Oficial de Defensa) y se otorga el distintivo de Buceador Elemental (foto).


Distintivo de Buceador Elemental


Durante los dos meses de curso, un día a la semana se acude por las tardes para realizar inmersiones nocturnas, más que inmersiones, recorridos, ya que consistía, en tirarnos desde la Yanqui en marcha, en un punto, con una brújula y un profundimetro, por cada dos buceadores, y llegar a la Estación Naval de la Algameca. Todos los viernes se realizaba el recorrido de la bocana del puerto de Cartagena a la Estación Naval de la Algameca, en superficie, con traje gafas y aletas.


Practicas de recorridos en superficie

A la mitad del curso aproximadamente nos llevan a lo que se conoce como Cabo Cañaveral, que consiste en ir a una piscina y comenzar en parejas a dar vueltas a la misma, mientras en la piscina se encuentran los instructores, encargándose de cerrarte la botella, quitarte las gafas, plomos, aletas, etc., no se puede salir a superficie, todos los problemas a los que te puedan acarrear debes solucionarlos con tu compañero, compartiendo aire, plomos, etc., ya que en superficie se encuentra un instructor tomando nota de los que sacan la cabeza y eliminarlos de esa manera del curso.

 
Las temidas pruebas del Cabo Cañaveral superadas

También se realiza un ejercicio de abandono y recuperación del equipo, que consiste en que un instructor baje a un fondo aproximado de unos 12 mts y se hace una rueda, con el instructor en el centro, ira llamando uno a uno y tendrá que quitarse el equipo, cerrarlo y subir a superficie,una vez allí, nos recuperamos, bajamos abrimos nuestro equipo y nos lo colocamos. Otro ejercicio, era recorridos en superficie con las gafas llenas de agua y los ojos abiertos, saltos desde el espigón (8 mts Aprox.)  



Preparando una nueva inmersión


EQUIPOS

El material usado no era el último grito tecnológico, todo lo contrario. Pero debemos agradecerlo, ya que aprender a bucear con dicho material, nos condiciono, a hoy en día bucear con cualquier cosa y en cualquier circunstancia. Como se observan en las fotos, el chaleco compensador, no era ni mas ni menos que un collarín, sin posibilidad de acoplar latiguillo de aire de la botella para su llenado, ya que el regulador bitraquea, en su 1ª y única etapa no contemplaba la posibilidad de colocar latiguillo alguno, pero era absurdo tener un latiguillo para el chaleco cuando su uso estaba prohibido, solo era justificado su uso en caso de emergencia.


Chaleco de buceo


El aire era administrado por un bibotella de 12 litros, que se acoplaba a la espalda mediante atalajes, no llevábamos manómetro, ya que las botellas llevaban un sistema de reserva, consistente en una varilla, de la cual cuando observábamos que no teníamos aire se tiraba de ella y ese era el momento de salir y continuar nuestro recorrido en superficie.


Bibotellas

En algunas ocasiones, para realizar recorridos en inmersión se nos entregaba por cada pareja de buceadores una brújula y un profundimetro, esa fue la tecnología mas puntera con la que llegamos a contar durante el curso.


Gafas de buceo

Las aletas eran unos trozos de caucho, resistentes a todo lo que se le pusiera por delante, eran asombrosamente irrompibles, las gafas eran de un solo cristal circular de la casa Nemrod, también de caucho.


Aletas de buceo en colocadas en formación

Si existe una parte del equipo que es añorada hoy en día, por los que allí nos formamos, es el bitraquea, fue el primer regulador para muchos de nosotros, en la actualidad está prácticamente en desuso. Una de sus ventajas era que las burbujas eran eliminadas fuera del campo de visión.


Regulador bitraqueal


LAS PRACTICAS

Las prácticas se realizaban en la bocana del puerto de Cartagena a la Estación Naval de la Algameca, consistiendo en reconocimiento de casco de una corbeta, limpieza del mismo, reconocimiento y limpieza de las hélices. Otra de las practicas es bajar al fondo con dos trozos de tubo, con sus tornillos y sus frisas, y en un tiempo unirlos y apretar sus tornillos y arandelas.
Búsquedas, por diferentes métodos, incluido remolcados por una embarcación, para búsquedas en grandes sectores, búsquedas circulares y en rectangulares, también realizamos recuperación de materiales con boyas, el tiempo libre en el curso simplemente no existía.  


Recuperación de objetos con boyas


FACE DEL PANTANO

Sin lugar a dudas, la fase más espectacular de los cursos de buceo militar siempre ha sido la de prácticas en embalse. En concreto, y gracias a un acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Segura, por el cual se cedía el uso de unas instalaciones para la ubicación y practicas de los cursos de buceo de la Armada en el embalse de Cenajo. En sus aguas, los buceadores del Ejército han efectuados rescates subacuáticos de vehículos sumergidos, busquedad de personas desaparecidas y muy diversos trabajos de operaciones de localización de objetos hundidos e interminables recorridos de orientación por las oscuras y frias aguas del pantano.


Practicas de buceo en pantano


El comienzo de una jornada cualquiera

Cinco minutos después del toque de diana, los alumnos se reunían a la puerta del barracón. Con los primeros rayos de luz solar, todavía en ayunas y tras unos estiramientos musculares, alumnos e instructores salían a la carrera del campamento. Generalmente eran ocho o diez kilómetros de trote por los alrededores del Cenajo, el modo en el que los futuros buceadores saludaban el comienzo de una nueva jornada de prácticas en el embalse.
Tras el desayuno, los instructores informaban a los alumnos de los ejercicios que se realizarían en las aguas del pantano. La rutina de trabajo comenzaba con la precisión de un mecanismo de relojería. La maquinaria militar se ponía en marcha y engrasaba sus motores mientras a pie de presa los buceadores terminaban de verificar sus equipos y de enfundarse los neoprenos y echarse a la espalda las pesadas bibotellas.

Hasta el límite

Cada nuevo día pretendía ser una superación física y mental de los límites alcanzados la jornada precedente. El motivo era doble, por una parte se trataba de formar minuciosamente a los aspirantes a buceadores militares en las diversas técnicas y situaciones que deberían ser capaces de afrontar en caso de necesidad.

Por la otra, los cursos estaban diseñados para llevar al límite a los candidatos pues, no en vano, la de buceo militar, se encuentra entre las especialidades más exigentes que se pueden realizar en el Ejercito. Por ello, no era raro que al finalizar un curso se superase holgadamente el 50% de bajas. Éstas se debían a renuncias voluntarias de los aspirantes, o a la no superación de los mínimos requeridos en las exigentes pruebas prácticas o teóricas del curso.
Durante las semanas de instrucción en el pantano, los alumnos debían aprender a enfrentarse y superar todos sus temores: el frío y el cansancio eran puestos a prueba efectuando diversos trabajos bajo las aguas, la resistencia física era llevada a los límites más extremos.


FINAL DEL CURSO
  
Al finalizar el curso la recompensa es un diploma y un certificado de las prácticas realizadas


Diploma Buceador Elemental



El cabo Luis Rivas recogiendo su Diploma "Apto"



De los 62 aspirantes de la 43º promoción solo superaron el curso 27 miembros pertenecientes a la Armada, Guardia Real, Guardia Civil y Ejército del Aire.



43º Promoción de Buceador Elemental, Octubre de 1987



Escrito realizado por
Luis Rivas López
Veterano Zapador Paracaidistas
CURSO 451



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