GENERAL GOMEZ MUÑOS - VETERANOS ZAPADORES PARACAIDISTAS EJÉRCITO DEL AIRE

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EXCMO. SR. GENERAL DE DIVISIÓN DEL EJÉRCITO DEL AIRE
 
D. MARIANO GÓMEZ MUÑOZ
 
1953 -2013
 
 
Nuestro personaje nunca llegó a tener adjetivación de “zapador”, lo que no significa que no tuviera el espíritu que caracterizó a la unidad desde sus inicios. Sin embargo, su experiencia y conocimiento al mando de la primera unidad paracaidista del ejército español, verdaderamente operativa, como demostraron los hechos posteriores así como el desempeño del mando a lo largo de dieciocho años, así como el haber colaborado de alguna manera con la comisión que el Estado Mayor del Aire estudió la evolución y adaptación del Primer Escuadrón de Paracaidistas a la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas.

 
 
Mariano Gómez Muñoz, hijo único del matrimonio Mariano Gómez Camarero y Trinidad Muñoz Grande, nació el 14 de mayo de 1919 en la calle Marqués de Salamanca en Carabanchel Bajo (Madrid). Carabanchelero de origen, como a él le gustaba denominarse, casó en 1953 con María Teresa Pastor Rodaldo. Del matrimonio nacieron dos hijos, Fernando y María Teresa. Nuestro biografiado transcurrió su primera infancia en el Madrid de los felices veinte, en el ambiente estresante que provocaba la profesión de musicólogo de su padre. Su padre Mariano Gómez Camarero pasó a la historia musical cordobesa por ser el reorganizador de la Banda Municipal de Córdoba, a mediados de los años veinte, y como uno de los mejores maestros que tuvo dicha institución, la cual dirigió hasta poco antes de su muerte en 1889. Además de director, fue un magnífico compositor, con obras tan interesantes como el poema musical Una noche en Toledo o el Himno a Góngora, obra que escribió para banda en 1927, con ocasión del tercer centenario de la muerte del eximio poeta cordobés.


Mariano Gómez Camarero



A la edad de cinco años se trasladó con sus progenitores a Córdoba por haber obtenido el cabeza de familia una plaza de director de la banda municipal, actividad que compaginaba con labores de profesorado en el conservatorio. Cursó sus estudios de primaria en el colegio francés, así como el bachillerato en la propia Córdoba, y confesó que fue profundamente influido por su profesor de literatura. En el joven Mariano se despertó el interés por el arte popular, en sus facetas referidas al rico refranero español y cancionero popular, ascendiente que más adelante tuvo su influjo en cuanto se relacionaba con la cultura y su formación intelectual.


 
La adolescencia se truncó a los diecisietes años con el estallido de la guerra civil española mientras realizaba los estudios de medicina en la Facultad de Ciencias de Madrid, ciudad adonde había llegado el año anterior tras finalizar bachillerato. Estudios estos que abordó impulsado por descubrir el origen de las docencias de su padre y acallando con ello el ímpetu por cursar la carrera de las armas. Mariano firmemente asentado en sus convicciones y partidario de la defensa de los ideales que le inculcaron sus padres, al igual que muchos jóvenes españoles en ambos bandos, ingresó junto a sus amigos cordobeses de la infancia en las filas de la Falange nada más iniciarse el conflicto bélico. El 18 de julio de 1936 siendo un adolescente con tan solo 17 años, se alista como voluntario en las filas de los nacionales del regimiento de artillería en Córdoba.

 
 
A este respecto pudo leerse en un editorial publicado en el periódico El Norte de Castilla que bajo el título de “Paso de juventud”, apenas quince día después de iniciado el conflicto decía: había dado un paso al frente y había puesto su sangre a disposición de la patria. Los jóvenes marchan a los frentes para servir a España, conduciéndose ciegamente al heroísmo y martirio. El resto, los que quedaban en la retaguardia, sus mayores, tendremos que descubrirnos recatadamente y dejar paso a la juventud, porque ellos, los jóvenes, los que la han salvado”.

 
 
Durante diez meses militó en las tropas de primera línea que la Falange tenía asentadas en el frente de Córdoba, hasta que cumplida la mayoría de edad ingresó en la academia de oficiales provisionales que el Arma de Infantería del Ejército poseía en Granada. Durante el tiempo que permaneció en las filas de la Falange, participó activamente en los combates que se libraron a lo largo y ancho de la provincia. A primeros de octubre fue  evacuado por haber contraído paludismo. Recuperado, asumió en el frente el nombramiento de ayudante del inspector provincial de las Milicias de la Falange. Desde ese momento, mediados de octubre de 1936, hasta que se incorporó a mediados de mayo del año siguiente a la Academia de Infantería de Granada con el propósito de realizar el cursillo de alférez provisional, nuevamente volvió a participar en las operaciones desarrolladas por el bando nacional en la provincia.

 
 
Apenas dos días permaneció en la academia, dado que fue reclamado para realizar el correspondiente curso en la homónima academia que el Arma de Artillería tenía en Alcalá de Guadaira. Dos meses estuvo cursando los estudios correspondientes, a cuya finalización, y tras obtener uno de los primeros puestos de la promoción, se incorporó al Regimiento de Artillería Ligera núm. 3, unidad encuadrada en el Ejército del Sur como Oficial Auxiliar de Batería, llegando a cobrar 333,33 pesetas. Fue revistado por el General Queipo de Llano. Allí tomó parte en las acciones que en la Sierra de Cabra se llevaron a cabo en los primeros días de septiembre de 1937. A primeros de febrero del año 1938 participó en las operaciones desarrolladas en Extremadura, y en el mes de marzo en el frente de Aragón. Llegó hasta territorio catalán, donde la asignación de nuevo destino le obligó a finalizar su participación en los combates hasta finales de octubre.

 
 
Trasladado al Servicio de Recuperación de Material de Guerra en los frentes de Aragón y Cataluña, tuvo la oportunidad de desarrollar sus cometidos en el frente abierto con ocasión de la batalla del Ebro siendo herido durante la guerra e ingresado en el Hospital de Calatayud.Destino en el que permaneció hasta que nuevamente se le asignó el mando de una batería del 12º Regimiento de Artillería Ligera del Ejército Norte. Regimiento donde, además de obtener el ascenso al grado de teniente, participó en el apoyo a las operaciones desarrolladas en Cataluña por el Cuerpo del Ejército de Navarra en la provincia de Lérida. Hasta que a primeros del mes de febrero del año 1939 se dieron por concluidas al caer Barcelona en manos del Ejército Nacional. Finalizada la contienda con la toma del Madrid en el mes de abril, y tras solicitar el ingreso en la escala profesional del Arma de Artillería mediante realización de un curso de transformación, participó en las operaciones desarrolladas  en Asturias. Operaciones orientadas tanto al control como la supresión maquis.


 
En enero de 1940 y con tan solo 20 años de edad, se presenta a la Academia de Artillería en Segovia, constituida por una promoción de 800 aspirantes, ocupando D. Mariano Gómez el puesto 303 de la misma, donde tiene la posibilidad de continuar una brillante carrera militar en el Ejército de Tierra.
 
Fundado el Ejército del Aire en el mes de septiembre de ese año, ante el interés que en él despertaron las consignas que el general Yagüe tenía sobre la organización de una fuerza aérea, a primeros de diciembre solicitó el ingreso en el Arma de Tropas de Aviación como oficial provisional. Decisión que le acarreó tener que bregar con la incomprensión del director de la Academia de Artillería por su deseo de abandonar el Arma por un futuro incierto en la naciente aviación del régimen como parachutista.


 
Al mes siguiente estando en la Academia de Artillería salen las listas de los admitidos para el Arma de Tropa de Aviación, donde D. Mariano había solicitado también su ingreso y figuraba entre los admitidos el nombre de D. Mariano Gómez Muñoz, dejando el cuerpo de Artillería con mucha pena para pasar al cuerpo de “Parachutes”, que es como se le llamaban a los Paracaidistas en aquellos tiempos.

 
 
 
En los primeros días del mes de abril de 1940 ingresó en la academia que el bisoño Ejército del Aire tenía en el aeródromo de León, con el propósito de cursar los estudios que le permitirían obtener el grado de teniente en la escala activa. Tras la realización de los oportunos cursos en la citada, y posteriormente en Los Alcázares como centro específico del arma de tropas. El 10 de marzo de 1942 finaliza sus estudios académicos y recibe su despacho, siendo el primero de su promoción siendo promovido al grado de teniente de Arma de Tropas de Aviación en el mes de mayo de 1942. Su primer destino en el Ejército del Aire, lo desempeño en la Escuela de aprendices de Cuatro Vientos, como Jefe de la Unidad con la graduación de Teniente. El futuro que se abría frente a recién entrenado teniente Gómez Muñoz en nada se parecía al que había tenido al ingresar. El general Yagüe había cesado al frente de las responsabilidades del Ejército del Aire a mediados del año 1940, cese, por otra parte, no muy bien aclarado por la historia, ya que hasta el momento no había sido posible precisar si fue a petición propia o a indicación del general Franco. Su sustituto, el general Vigón, jefe del Estado Mayor del Ejército, y por lo tanto perteneciente a su entorno íntimo, no compartía las ideas sobre las estructuras que debía adoptar una aviación militar moderna, en particular a la vista de las enseñanzas que llegaban del frente europeo, y por lo tanto se diluían las esperanzas de muchos de establecer las fuerzas parachutistas en las Fuerzas Armadas españolas, promesa que Yagüe habría utilizado de banderín de enganche para armar las tropas.
 

 
 
Hasta el mes de abril del año 1946 desarrolló los cometidos propios de su empleo y especialidad en la Escuela de Aprendices de la maestranza aérea de la Región Aérea Central. Fecha en la que realizó su primer intento por ligarse al paracaidismo militar en la naciente Primera Bandera al solicitar ocupar una de las vacantes de oficial. Bandera que no era el primer intento en la corta historia del Ejército del Aire, dado que hubo una Bandera de Parachutista, sita en Cuatro Vientos, mandada por el legendario capitán legionarios “Zayas” según expresión de nuestro protagonista, que ante la inacción y falta de perspectiva parachutista se disolvió, no solo por la marcha del propio Zayas, sino por la ausencia de oficiales y suboficiales.
 
 
 
Hubo que esperar al mes de abril del año 1948 para que, una vez designado para realizar el curso de paracaidismo como alumno segundo del segundo curso que se desarrollaba en Alcantarilla, tomara nuevo contacto con el paracaidismo. En el ínterin del curso, a finales del mes de mayo, fue nombrado jefe de la Primera Bandera de la Primera Legión de Tropas de Aviación (aeródromo de Ávila). Con el título y la correspondiente actitud en su poder, solicitó ser destinado a la vacante de jefe de la Primera Bandera de Paracaidistas (aeródromo de Alcalá de Henares), nombramiento que obtuvo el 30 de julio de 1948. En abril de 1953, la Bandera pasó a llamarse Primer Escuadrón de Paracaidistas continuando como Jefe del mismo el comandante D. Mariano Gómez Muñoz. Ahora sí, daba inicio una andadura con el paracaidismo militar que se prolongó durante más de tres lustros.


Gómez Muños en el centro de la imagen con miembros del 2º curso de paracaidistas del Ejército de Aire
 
 
Tras los primeros combates en noviembre de 1957 en el África Occidental Española, el teniente coronel D. Mariano Gómez Muñoz hasta el último paracaidista, todos esperaban impacientes partir a primera línea de fuego, pero desgraciadamente se les ignoraban.

 
 
EI 5 de diciembre el teniente coronel Mariano Gómez, un auténtico militar, pide audiencia al ministro del Aire, y le expresa al ministro que su Escuadrón se siente injustamente olvidado. Como la razón además de convencer también vence, el ministro le dijo esto: " Vuélvase a Alcalá y prepárese para partir en espera de órdenes. Yo me voy al Pardo...". No hace falta saber a quién iba a ver, allí estaba el Jefe del Estado.

 
 
Cuando iba llegando el general Mariano Gómez a Alcalá, oyó que los altavoces emitían marchas militares, las caras de los paracaidistas rebosaban de alegría y aquello era una colmena en ebullición. Camiones que llegaba cargados de ametralladoras, morteros, municiones, bombas de mano, ranchos en frio, tiendas individuales, calzado, uniformes, etc. y hasta la mascota, un hermoso perro, corría de un lado para otro, participando de la alegría del Escuadrón.

 
 
A las 5 de la madrugada del 7 de diciembre una larga caravana de camiones salía con 320 Paracaidistas del Aire con su teniente coronel al frente hacia el aeródromo de Getafe, en cuyas pistas se alineaban alrededor de 30 aviones entre "Junkers", "DC-3", y varios civiles de "Aviaco" que habían sido requisados para transportar al Escuadrón a Sidi Ifni. Tres horas después despegaban a las 8 de la mañana y tras una escala en Sevilla, para repostar y comer, ese mismo día, por la tarde, aterrizaban en Sidi Ifni.

 
 
El Escuadrón lo componían tres Escuadrillas, la 1ª al mando del capitán José Pérez Ramos, la 2ª, capitán Celso Díaz Pérez y la 3ª, capitán Francisco Gefall Goróstegui, al mando del entonces teniente coronel Mariano Gómez Muñoz.


Gómez Muños dirigiéndose a sus oficiales en Ifni
 
 
Al general Mariano Gómez Muñoz, en su etapa de teniente coronel-jefe del Escuadrón Paracaidista, le toco vivir momentos difíciles en la Guerra de Ifni-Sahara, como lo demuestra que el mismo día de su llegada recibió órdenes de que la 1ª Escuadrilla relevara a una Compañía de Paracaidistas del Ejercito de Tierra, que se encontraba en Busgadir, la 2ª Escuadrilla se hacía cargo el mismo día de la defensa de la ciudad y del aeropuerto y la 3ª Escuadrilla era enviada a escoltar un convoy hasta Ahit-Buhus, para incorporar a un pelotón del IV Tercio de la Legión a la Cota 646, y trasladar una radio de campaña, medicinas y camillas para recoger heridos y trasladarlos hasta Sidi Ifni.

Gómez Muñoz con sus oficiales en el campamento paracaidista de Ifni
 
 
Dichas Compañías eran mandadas por unos eficientes oficiales y con unos; subordinados magníficamente preparados y con un espíritu envidiable, que merecieron ser felicitados por el alto mando, como así fue. La 3ª Escuadrilla, con su capitán Francisco Gefall Gorostegui, realizo una brillante operación. Fue una noche que desde el macizo Ahit-Buhus escolto un convoy, en el cual trasladaban 15 soldados españoles muertos, 23 heridos y 2 prisioneros moros, pero apenas habían llegado a Sidi Ifni con este convoy, salían de nuevo para apoyar a la columna del teniente coronel Crespo del Castillo, de los Paracaidistas del Ejército de Tierra.

Gómez Muñoz jefe de la Primera Bandera del Ejército del Aire en formación en Ifni junto al Jefe de la Brigada Paracaidista del Ejército del Aire


 
 
No cabe duda que las virtudes que el  general Mariano Gómez Muñoz le inculco a su Escuadrón, dieron su fruto con creces, como lo avalan estas felicitaciones:

 
 
Excmo. Sr. General Gobernador de la Provincia del Sáhara: “Tele-grama postal nº2/225 de fecha 26 de marzo de 1.958. El Gobernador General de la Provincia del Sáhara, al Teniente Coronel Jefe del Escuadrón de Paracaidistas del Aire. Felicito a Ud. Y componentes de esa unidad de su mando, por el valor, entusiasmo y disciplina y alto grado de instrucción observado, durante las últimas operaciones llevadas a cabo contra las bandas rebeldes demostrando, que son dignos soldados del Ejército Español. Firmado: José Héctor Vázquez.

 
 
“Telegrama postal nº2/258 del 1 de abril de 1.958. El Gobernador General de la Provincia del Sáhara, al Teniente Coronel Jefe del Primer Escuadrón del Ejército del Aire. Al regreso de esa unidad a su punto de destino, una vez finalizadas las operaciones, quiero resaltar de modo palpable, el magnífico comportamiento de todos los componentes de la misma, durante su estancia en esta Provincia. Felicito en consecuencias por ellos, así como por el grado de instrucción u disciplina alcanzado por dicha unidad. Firmado: José Héctor Vázquez.

 
 
"...Quiero expresarte mi felicitación más sincera y emotiva por el magnífico espíritu y comportamiento de tus subordinados, al soportar con la mayor abnegación las duras inclemencias del tiempo y como alegremente, sin la menor queja o síntoma de cansancio, un día y otro también, mantuvieron una eficaz vigilancia de los puestos encomendados a tu Unidad ...". (Mariano Gomez-Zamalloa y Quirce, gobernador del África Occidental Española, Sidi Ifni, 15 diciembre 1957).

 
 
El 12 de marzo de 1.965, se cesaba en su cargo como Jefe del Primer Escuadrón de Paracaidistas el teniente coronel D. Mariano Gómez Muñoz, siendo nombrado con carácter forzoso Jefe del Servicio de Mecanización del Ministerio del Aire.


 
El día 7 de abril, el Primer escuadrón hace su presentación ante los Excmo. Sres. Teniente General Jefe de la Región Aérea Central, y Teniente General Jefe de Estado Mayor del Aire, y Excmo. Sr. Ministro del Aire, siendo felicitados por todos ellos por la brillante actuación del Escuadrón en la Campaña de África.

 
 
El cambio de destino del teniente coronel Gómez Muñoz no significó la perdida de contacto con el paracaidismo, sino que se potenció al poder servirle desde puesto de mayor responsabilidad. El mismo año del cese en el mando del escuadrón, ya con el grado de coronel, además de continua con los lanzamientos de revalidación del título, se integró en la junta de catalogación del Alto Estado Mayor (hoy Estado Mayor de la Defensa) como presidente de la reuniones de la comisión mixta eventual de adquisición de material de paracaídas. La elección como miembro del comité técnico restringido de la Comisión Internacional de Paracaidismo de la Federación Aeronáutica Internacional, en el mes de enero de 1966, cargo en el que permaneció hasta el año 1976, no solo significó la culminación de su vida paracaidista sino también dar satisfacción a su afán de conocimiento al poder visitar en calidad de miembro de la FAI la Alemania Orienta como representante español de la reunión del Comité en Leipzig, tal y como reconoce en sus memorias. Asimismo, la culminación se vio reafirmada cuando la comisión le concedió en el año 1971 el diploma de “Leonardo da Vinci de paracaidismo”, primero concedido en la historia de la federación. La Dirección de Enseñanza le designó en el año 1968 ponente para un estudio de unas “Normas para la renovación anual de la aptitud de paracaidistas”, estudió que culminó con la aprobación de una norma a finales del mes de marzo del año siguiente.

 
 
Enumerar el trabajo realizado por Mariano Gómez Muñoz a lo largo del periodo que ostentó el mando significaba vaciar de contenido el epígrafe que lo aborda este mismo estudio. Por ello, tan solo referiremos tres hechos significativos en su biografía, y por indicación del Estado Mayor del Ejército de Tierra, asesoró al jefe de la estrenada bandera paracaidista que daría origen a la formación de la primera unidad paracaidista del Ejército del Aire de Tierra. Aunque según manifestación del propio interesado, el análisis realizado por él sobre la necesidad de que el Ejército del Aire dispusiera y organizara unidades entrenadas en la ejecución de los denominados “servicios especiales”, fue desoída y aprovechada por el Ejército de Tierra para organizar sus fuerzas paracaidistas. Fuerzas de élite al servicio de la defensa nacional, como quedaría patente en el inmediato lustro que precedió al conflicto de Ifni. Entre el 1 de diciembre de 1957 y el 29 de marzo de 1958 y con ocasión del levantamiento de las tribus bereberes, participó con el escuadrón en las hostilidades de África occidental española y el Sáhara español. Asimismo, habría que enumerar los trabajos desarrollados en el Estado Mayor del Aire a finales del año 1965 para la reorganización del Escuadrón de Paracaidistas. Ponencia que desembocó, no sin cierto sentimiento de fraude a sus propuestas iniciales, que en establecimiento de la Escuadrilla de Zapadores Paracaidista del Ejército del Aire.



Gómez Muños en sus años de teniente coronel Jefe del Escuadrón Paracaidista

 
 
Aun a pesar del desencanto y desengaño por ver el sueño de su vida totalmente deshecho, no fue impedimento para continuar en contacto con el paracaidismo mientras permaneció en activo. La pérdida de contacto definitivo con el paracaidismo militar se produjo en el año 1977, después de más de treinta y cuatro años de servicio como cazador paracaidista. En el momento de su retiro llevaba realizados trescientos setenta y cuatro lanzamientos, de los que cinco fueron nocturnos, uno sobre el agua y otro en acción de guerra.

 
 
El General de División del Ejercito del Aire Mariano Gómez Muñoz, este gran Paracaidista tiene el alto honor de ser Titular del Carnet nº 1 de la FAI (Federación Aeronáutica Internacional). Fue organizador de los Campeonatos Mundiales de Paracaidismo Deportivo, y también miembro del Jurado de los VI Campeonatos Nacionales de Paracaidismo Deportivo, hombres como este General y otros tantos más de la Aviación Militar, son que hicieron realidad el despegue de este deporte del Paracaidismo, sin olvidar la inestimable colaboración de aviones y medios materiales de este Ejercito.

 
 
De este general puede decirse que es toda una institución en el Ejército del Aire Español. Las fotos y los retratos oficiales le muestran con su uniforme lleno de ‘Condecoraciones’, fruto de las campañas en las que participó, en las que su valor no solo fue acreditado, sino también reconocido y recompensado.


Uniforme del general Gómez Muñoz con sus condecoraciones y cursos

 
 
El día 10 de febrero de 2013 a los casi 94 años de edad, nos dejó el que ha sido uno de los Paracaidistas más notables de la historia de todos los tiempos del paracaidismo español. Fueron más de 72 años al servicio de nuestras Fuerzas Armadas, 33 de ellos de General.
Nos dejó nuestro Lema, “Solo Merece vivir quien por un Noble Ideal está dispuesto a Morir”, un Lema que nuestro General creó y llevo en su corazón, hasta el último minuto de su vida.



Gómez Muñoz con el guión de la Asociación de Veteranos Paracaidistas del Ejército del Aire del cual es Socio Honorífico

 
 
 
VIDA MILITAR:

 
- 1.937 Alférez provisional de artillería
 
- 1.938 Teniente provisional de artillería
 
- 1.940 (enero), terminada la guerra civil ingresa en la Academia de Transformación para Oficiales Profesionales de Artillería.
 
- 1.940 (9 de abril), se incorpora a la Academia de Aviación de León.
 
- 1.942 Se pasa a la recién creada Academia de Tropa de Aviación formándose en la Escuela de los Reales Alcázares de Murcia, saliendo de teniente.
 
- 1.944 Asciende a Capitán.
 
- 1.948 Asciende a Comandante.
 
- 1.957 Asciende a Teniente Coronel.
 
- 1.965 Asciende a Coronel.
 
- 1.975 Asciende a General de Brigada.
 
- 1.977 Asciende a General de División
 
- 1.982 Pasa al grupo B de Generales de División en activo pero sin mando.
 
- 1.984 Pasa a la Reserva Activa.
 
- 1.986 Pasa a la Segunda Reserva.
 
- 1.987 Pasa al Cuerpo de Mutilados.

 
 
CONDECORACIONES Y MÉRITOS:

 
- Seis Condecoraciones de guerra.
 
- Dos Cruces de Guerra.
 
- Tres Cruces al Mérito Militar.
 
- Cruz de la Campaña de Ifni.
 
- Cuatro Medallas Sufrimientos por la Patria a consecuencia de las heridas de guerra.
 
- Cuatro Condecoraciones Especiales Extrajeras:
 
- Medalla de Segunda Clase de Portugal (1.957).
 
- Emblema y Diploma Paracaidista USA (1.957).
 
- Medalla Ifni-Sáhara (1.959).
 
- Orden Nacional del Valor de Camerún (1.982).
 
- Cinco Cruces al Mérito Aeronáutico.
 
- Gran Cruz del Mérito Aeronáutico.
 
- Cuatro Recompensas de San Hermenegildo.
 
- Gran Cruz de San Hermenegildo.
 
- Ocho Condecoraciones Civiles:
 
- Encomienda de la Orden del Mérito Civil (1.966).
 
- Encomienda de la Orden de Cisneros (1.968).
 
- Medalla de Plata de la Federación Nacional de Deporte del Aire (1.969).
 
- Primer Diploma de Leonardo Da Vinci Parachuting de la Federación Aérea Internacional (1.971).
 
- Diploma de la Federación Aeronáutica Internacional (1.969).
 
- Encomienda del número de la orden de Isabel la Católica (1.973).
 
- Diploma de Paul Tissander de la Federación Aérea Internacional. (1.969).
 
- Diploma miembro de Honor de la Federación Nacional del Deporte Aéreo.
 
- Miembro de Honor de la Asociación de Veteranos Paracaidistas del Ejército del Aire.


 
 
Fuente: Libro Operaciones aéreas especiales
 
Autor: Ángel García García
 
Ampliación biografía : Luis Rivas López
 
 
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