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La Boina Negra

Emblemas y Unifomidad




"EL ORIGEN DE LA BOINA NEGRA PARACAIDISTA DE LA EZAPAC"

La historia oficial de la concesión de la Boina Negra Paracaidista al Primer Escuadrón establece que dicha prenda fue concedida a los paracaidistas del Ejército del Aire en recompensa por su brillante participación en la Campaña de Sidi-Ifni, tras su finalización.

Pero la historia completa de la Boina Negra tiene su origen en una curiosa anécdota, narrada por el General Mariano Gómez Muñoz en la Revista Aeroplano en 1998, y que se transcribe a continuación:

"Al llegar a Sidi-lfni en diciembre de 1957 el convoy aéreo que transportaba al Escuadrón nos encontramos, en contraste con las imágenes peliculeras que todos teníamos del lugar a base de arena, sol deslumbrante, calor, etc., con un cielo gris y cubierto, frío y lluvia torrencial que impidió una segunda rotación de los aviones para traer el 2º escalón: víveres, municiones, utensilios e impedimenta. Su consecuencia fue que la vida se hizo bastante difícil, puesto que el enlace aéreo con Canarias y el desembarco de los buques que esperaban en la costa se hacía difícil cuando no imposible.

En esta situación, el Gobernador General del África Occidental Española, General Zamalloa, ofreció al Escuadrón guarnecer una posición clave en el dispositivo de defensa, el Busgadir, como atención preferente al Ejército del Aire. Lógicamente lo acepté, aun reconociendo lo duro que aquello iba a resultar cuando los ranchos en frío con que partimos de Alcalá se estaban agotando, las municiones disponibles eran sólo la dotación individual y, sobre todo, no había ni tiendas de campaña ni impermeables para resguardarse de la lluvia que caía y caía abundante, mansamente, al mejor estilo gallego. Como único recurso contra la lluvia habíamos encontrado en un comercio abandonado una pieza de plástico para manteles o cortinas, con unos llamativos y coloreados dibujos de pájaros y flores que, cortado de 3 en 3 metros y con un orificio en el centro, formaba unos ponchos muy “sui generis”.

A los dos días de ocupar aquella posición la 1ª Escuadrilla, subí a verlos con el capellán, D. Eloy Pastor, y nada más llegar se nos cayó el alma a los pies: estaban calados, barbudos, demacrados y con cara de hambre, grises pero luciendo, en contraste, los pseudoponchos llenos de alegres colores.

Al vernos entrar en el blocao que a duras penas habían conseguido medio organizar, vino a nuestro encuentro un grupo de 6 o 7 paracaidistas y a su frente un Cabo que, tras cuadrarse y saludar correctamente, me dijo: “Mi Teniente Coronel: Anoche este grupo de compañeros hemos estado reunidos y hablando, y en nombre de todos quiero pedirle..." Imaginaos lo que a continuación estaba seguro iba a seguir: comida, municiones, tiendas de campaña, algo de calor para secarse; pero imaginad también cómo calificaría aquello el entonces vigente Código de Justicia Militar: peticiones colectivas previo acuerdo y con premeditación, y todo frente al enemigo.

En consecuencia, yo traté de desviar la cosa hacia una vía menos peligrosa: “No! Tú anoche has estado pensando algo que hoy, y después de pedir el oportuno permiso, me quieres exponer...”

Pero el chico no entraba por ese camino: “No mi Teniente Coronel; lo que le quiero decir lo hemos decidido entre todos" seguía remachando. Entonces, con un gesto de impotencia y resignado a lo inevitable, le hice gesto de que continuase, mientras entornaba los ojos temiendo lo que iba a venir a continuación.
Después de unos segundos de titubeo, se arrancó por derecho y dijo: “Queremos pedirle... que nos concedan la boina negra, como a los paracaidistas del Ejército de Tierra”. Supongo que debí hacer un gesto bien expresivo, mientras sentía que me caían dos lagrimones cara abajo. Le abracé con fuerza y le dije: “Os prometo que en cuanto volvamos a Alcalá tendréis la boina negra".

Y así fue, pues al contárselo al Sr. Ministro del Aire, General Lecea, éste cogió el teléfono y en un segundo se desatascaron todas las barreras que durante 4 años se habían cruzado contra nuestras propuestas razonadas, documentadas y tramitadas por el bueno y debido cauce reglamentario.., y desde entonces la boina negra cubrió a los paracaidistas del Aire y de Tierra."

De ésta manera tan curiosa recibió el Primer Escuadrón en 1958 la concesión de la Boina Negra como premio a su actuación en la campaña de Sidi-Ifni.

La Boina Negra aparecería más tarde regulada por Orden Ministerial 3133/75 de 18 de octubre (BOD 151), en la que se declaraba reglamentaria como dotación del personal paracaidista.

Su uso en el EZAPAC se mantendría hasta que según Acta 3/94 de la Reunión de la Comisión de Vestuario y Equipo, celebrada el día 19 de octubre de 1994, y aprobada por el JEMA el 10 de noviembre de 1994, se decidiera sustituirla por la Boina Verde actual.

No obstante, la jefatura del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas, ostentada por el Teniente Coronel Joaquín C. Carrasco Martín, solicitó el 19 de septiembre de 2003 a la Comisión de Vestuario y Equipo la restitución de la Boina Negra como dotación de la Unidad, para ser utilizada en la uniformidad de diario, modalidad A y C, y trabajo modalidad A, B y C, quedando la Boina Verde reservada para su uso en la Uniformidad de aeródromo, instrucción, campaña y salto.

El motivo de ésta petición fue mantener la uniformidad entre las distintas Unidades Paracaidistas del Ejército del Aire (EZAPAC, EADA y EMP), por un lado, y por otro conservar la tradición paracaidista heredada del Primer Escuadrón, de la que el EZAPAC siempre se ha enorgullecido.

La petición fue aprobada por el JEMA, mediante escrito SEJEMA/DLO 1150S04 de 9 de febrero de 2004.


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COMENTARIOS DE LUIS RIVAS :

Tuve el honor de poder hablar en innumerables ocasiones con nuestro querido general D. Mariano Gómez Muñoz, a veces más de una hora por teléfono, era impresionante su historia. Esta de la concepción de nuestra boina negra paracaidista me la contó, pero aquí se cuenta de forma muy protocolaria y lo comprendo.
Nuestro General realizo esta petición al Ministro del Aire general Lecea por teléfono pero no fue tan sencillo, en principio Lecea no aprobaba esta petición y se tuvo que presentar nuestro General Gómez Muñoz en la oficina del general Lecea, sus intenciones eran las de no marcharse de allí hasta que le concedieran la boina negra a sus hombres, y no fue muy cómodo el asunto, porque se tuvo que pegar algún puñetazo en una mesa para que se aprobara la petición.

Y así fue, pues al contárselo al Sr. Ministro del Aire, General Lecea, éste cogió el teléfono y en un segundo se desatascaron todas las barreras que durante 4 años se habían cruzado contra nuestras propuestas razonadas, documentadas y tramitadas por el bueno y debido cauce reglamentario.., y desde entonces la boina negra cubrió a los paracaidistas del Aire y de Tierra."

Esa es la verdadera historia de nuestra boina negra, conseguida por un hombre de honor y de palabra, que no podía salir de aquel despacho sin la promesa que les había hecho a sus hombres que tantas penalidades habían pasado. Muchas gracias y descanse en Paz mi querido general. Siempre a sus órdenes velando porque su labor y sacrificios con los Paracaidistas del Aire no quede en el olvido.

 
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