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NUESTRA HISTORIA




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HISTORIA DEL EZAPAC

NACIMIENTO DE LA PRIMERA BANDERA DE LA PRIMERA LEGIÓN DE TROPAS DE AVIACIÓN



Nace el Ejército del Aire. Primeros intentos de creación de unidades Paracaidistas.

El ejército del Aire fue evolucionando entre 1.936 y 1.939, sin que ninguna disposición oficial ampare su creación como tal. Según la de Ley de 7 de octubre de 1.939, Ley que lo estructuró, aludía en su preámbulo la necesidad de consolidad su existencia, según dicha Ley, el Ejército del Aire, en el que se integró la oficialidad profesional y la de complemento, quedaba constituido de la siguiente forma: Estado Mayor General, las Armas de Aviación y las Armas de Tropas de Aviación, El Cuerpo de Ingenieros Aeronáuticos, los Servicios de Ingenieros, Intendencia, Sanidad, Jurídico, Eclesiástico, e intervención, más los Cuerpos Auxiliares de Especialistas y de Oficinas Militares.

Se crea el Arma de Tropa de Aviación, embrión de los futuros paracaidistas. Este Arma, integrado dentro de Ejército del Aire, nacería el 9 de Noviembre de 1.939, y según el Decreto publicado dice lo siguiente:

La importancia de los servicios que prestan las tropas que guarnecen los campos, edificios y establecimientos propios del Ejército del Aire, que forzosamente y por una ordenada subdivisión de actividades han de estar encuadradas en organizaciones distintas del Arma Aérea, aconsejan reunirlas en un arma especial, aunque manteniendo con aquella enlaces y relaciones que se derivan del armónico ajuste y empleo del Ejército del Aire. En su virtud a propuesta del Ministerio del Aire y previa deliberación del Consejo de Ministros.


DISPONGO:
Artículo segundo.- Al Arma de Aviación corresponde normalmente la guarnición y custodias de los campos, edificios y establecimientos militares del Ejército del Aire y la ejecución de los servicios que por reglamento se le encomienden, formando parte de ella las Unidades de parachutistas que se organicen en el citado Ejército para, en unión del Aérea, actuar táctica o estratégicamente en la retaguardia enemiga o donde su acción considere indispensable.

Artículo Tercero.- Las Tropas de Aviación se agruparán en un Mando Superior, cinco Legiones, tres Banderas Independientes, y una Bandera Especial de parachutistas, de estructura y fuerza similar a las unidades análogas del Ejército de Tierra.

Artículo Cuarto.- Todos los pertenecientes a las unidades Parachutistas habrán de proceder del voluntariado.


Se creyó conveniente la constitución de una unidad de paracaidistas, dicha unidad se llamó Primera Bandera de paracaidistas, y acuartelada en el Aeródromo de Cuatro Vientos, mandada por el comandante Zayas, pero al no ser dotada de ningún medio ni tener un programa de instrucción, se disuelve al poco. Las dificultades para conseguir material tan especifico para la unidad, y el no contar con suficiente apoyo, hicieron que realmente la unidad no pasara del papel, sobre todo por las dificultades de una guerra recién terminada, y una mundial que empezaba, Quizás no desapareció del todo, pues aunque no se formó unidad de salto con paracaidistas, la semilla ya estaba sembrada, pues había gente que realmente estaba interesada por esta nueva Arma que servía para el combate. Y más desde que empezó la II Guerra Mundial, pues eran seguidas las acciones que los paracaidistas tanto de Alemania como posteriormente del bando aliado, ingleses y estadounidenses, llegaban a una España que había quedado al margen de la contienda. Se siguieron con verdadera devoción todo lo concerniente a las acciones que de un bando y otro llegaban a nuestra nación, las hazañas de los paracaidistas: Greta, Monte Cassino, el Día D, y la Operación Markett Garden; suscitaron la emoción de los que consideraban que el paracaídas era una arma estratégica que podía nivelar la balanza de un bando. En la Academia de Tropas de Aviación, en los Alcázares, se trabajaba activamente en pro del paracaidismo. Profesores y alumnos, en plan particular, se organizaban y realizaban los ejercicios de entrenamientos que de la lectura de estos artículos, sobre todo alemanes, llegaban a sus manos, aprendiendo su forma de actuar. Se volvió a dar un nombre a la unidad de paracaidistas de España, y fue a la Compañía de Honores de la 1ª Legión de Tropas de Aviación, que se llamó “Compañía de Paracaidistas”, y que nunca llegó a saltar, pues su misión se reducía a rendir honores y prestar servicios.

En marzo de 1.946, un decreto crea la Primera Bandera de paracaidistas, dentro de la Primera Legión de Tropas de Aviación a esta unidad se le da un carácter experimental para que promoviera el paracaidismo en España. Por entonces se integran en dicha unidad que ha nacido, algunos componentes que estaban destinados en la Academia de Tropas de Aviación, ubicada en los Alcázares, Murcia. Por Orden Ministerial de 7 de junio (B. O. A. nº 68) son destinados para cubrir las vacantes en la orden de la fundación, los oficiales: capitán D. Luis Villalain Linaje, D. José Pastor Espinosa de los Monteros, mas tarde, el 28 de agosto de 1.946 (B.O.A. nº 105) los tenientes D. Cesar Mosquera Leirado, D. Víctor Marinero Bermúdez, D. Luis Irigoyen, D. José Pérez Ramos, D. Antonio Linares Mohedano, D. Manuel Maseda, y Julián Provencio Gómez. La Bandera de Paracaidistas cuenta muy pronto con cerca de 300 hombres, en su mayoría del Arma de Tropas de Aviación, aunque también entra personal de otras ramas de la Aviación.

En Septiembre de 1.946, se les destina al Aeródromo de Alcalá de Henares, donde se estaba construyendo la futura Base que albergaría a los alumnos que aspiraban a ser pilotos, la futura Academia General del Aire, y que abandonaron al poco tiempo para instalarse en San Javier, Murcia.

Los futuros paracaidistas durarán un año escaso en Alcalá de Henares, ya que, las obras de construcción no estaban terminadas, barracones y pabellones se encuentran a medias, están puestos los pilares y los armazones de las obras y los pabellones a medio terminar, esta situación hace que la unidad soporte unas condiciones extremas, aguantando el otoño y el invierno, en unas condiciones higiénicas nada favorables, lo cual repercutía en la moral de la tropa allí instalada, temiéndose lo peor, ya que así volvía a planear sobre sus cabezas el fantasma del fracaso, y quizás tal vez, el de la desactivación de la unidad.

Todos pensaban en lo más negro, sabían que de seguir así las cosas, el proyecto de crear una unidad de paracaidismo podría saltar en pedazos, terminando con las ilusiones de muchos de ellos. Las expectativas del salto tampoco eran muy halagüeñas, al carecer sobre todo de material adecuado, no había paracaídas disponibles y tampoco se podía disponer de aviones para poder realizar el salto.

El primero de abril, con motivos de la fiesta de la Victoria, la Bandera desfila por el Paseo de la Castellana en Madrid, primer acto presentación de la unidad, pero en la mente de estos hombres lo único que hay es la expectativa del salto, aunque de momento no lo haya. Con estas ilusiones rondando sobre las cabezas de estos hombres, siempre con un futuro incierto, llegó el nuevo año.

El 13 de enero de 1.947, el Excmo. Sr. General Jefe de la Región Aérea Central ordenó lo siguiente:

1º. A partir del uno de enero la 1ª Bandera de Paracaidistas de la 1ª Legión de Tropas de Aviación pasara a denominarse “ PRIMERA BANDERA DE PARACAIDISTAS”, y se constituirá como unidad independiente.

2º. Dicha unidad dependerá únicamente de esta jefatura en lo referente a instrucción, disciplina, dotación de material, equipo, alojamiento y administración. Su empleo queda reservado al Alto Mando de este Ejército.

3º. Será considerada como preferente en cuanto se refiere al armamento y equipo, del que deberá encontrarse en todo momento dotada al completo con las existencia en el Parque Regional o retirándolas de otras unidades.

4º. Sus necesidades de material, locales, elementos de instrucción, etc., etc. serán consideradas como de máxima urgencia.

5º. Su personal no será designado para ningún cometido que le separe del servicio de armas que le está encomendado.

6º. Dicha unidad se mantendrá, en todo momento, al completo de sus efectivos, a cuyo efecto el jefe de la misma, comunicará a este Estado Mayor (1ª Sección) las necesidades de personal que puedan presentarse.

Esta orden da nuevas expectativas de vida a todos los componentes de la unidad, ellos que pensaban que poco más de unos meses les quedaban de existencia, ven con mucha ilusión que su querida unidad pueda salir adelante, dándole más brío a sus quehaceres diarios. Esta nueva inyección de optimismo, esta buena nueva recorre sus venas, como sabia benigna que les da una nueva vida. Y ahora por fin parecía que se les reconocía, ponen mucho más empeño en todo lo cotidiano. Pero aún así seguían sin poder saltar. El 10 de marzo de 1.947, la unidad se traslada al edificio de la Escuela de Transmisiones de Ingenieros Aeronáuticos en Cuatro Vientos, que en la actualidad es la Escuela de Transmisiones, donde las condiciones de vida son infinitamente mejores a las de Alcalá de Henares.

Por aquellos años, España se hallaba aislada del resto del mundo debido a una resolución de la recién creada Organizaciones de las Naciones Unidas, ya que nos consideraban un país afín a las naciones derrotadas en la II Guerra Mundial. En estas circunstancias tuvimos que buscar un país aliado que nos ayudaras en la tarea de realización de nuestros proyectos paracaidistas (y en otros aspectos tantos económicos como la ayuda a la población). Ese país fue entre otros la Republica Argentina, hacia este país hermano nuestro, marchó una comisión compuesta por los capitanes Salas y Pastor para ver las posibilidades de aprovechar las infraestructuras que este país poseía, para que a su vez nosotros pudiéramos empezar a realizar los cursos en la Escuela de Paracaidismo en la ciudad de Córdoba. Tras volver a España, informaron al Jefe del Estado Mayor del Aire de la necesidad de enviar un grupo reducido de oficiales para realizar el curso con saltos reales, y a constituir la base de la futura Escuela en España.

A este país fueron enviados el capitán Salas Larrazábal, el teniente Villamil y el brigada Corral, en febrero de 1.947. Aquí siguieron el curso el teniente y el brigada, pero el capitán Salas, a medio terminar su curso, fue requerido urgentemente en España.
Don Ramón partió hacia nuestro país, se estaba organizando una Escuela de Paracaidistas y hacía falta que el que sería director de la Escuela estuviera presente. ¿Pero que estaba ocurriendo en España durante los meses que los tres oficiales estuvieron realizando el curso?
Por aquella época era de Jefe de Estado Mayor del Aire el general D. Francisco Fernández y Gonzales Longoria, y era Ministro del Aire D. Eduardo González Gallarza, cuando se empieza a hablar de unidades de paracaidistas de combate.  

El Boletín Oficial del Ejército del Aire nº 97 en el día 17 de Agosto de 1.947, publicó la siguiente Orden Ministerial:

“Dirección General de Instrucción. Escuelas. Se crea en este ejército, la Escuela Militar de Paracaidistas, cuya instalación se fija en el Aeródromo de Alcantarilla (Murcia), quedando afecta administrativamente a la Mayoría de la Academia de Tropas de Aviación. La misión de estas Escuelas será la formación moral, física y técnica de los mandos y tropas de las Unidades de Cazadores Paracaidistas, tanto en la ejecución de los lanzamientos, como su especial instrucción militar, a fin de que puedan incorporarse a las unidades en condiciones de proseguir la instrucción colectiva y de aplicación. El profesorado de esta Escuela estará constituido por un Director Jefe, y los Profesores, Ayudantes de Profesores e Instructores necesarios para sus fines, contando además con personal para su administración, asistencia y régimen interior.
Todo este personal, excepto el de especialista, será de Armas de Tropas de Aviación y se le considerará como destinados en unidades activas. Asimismo les será de aplicación los beneficios señalados en el Decreto de 22 de septiembre de 1.944 (BOEA nº 120) relativo a los devengos del profesorado de los distintos Centros de Instrucción de este Ejército. La Escuela afectará dos cursos anuales de formación de Oficiales, Suboficiales y Tropas, y al final de los cuales se otorgará el título de “Cazador Paracaidista” a los que superen con mucho éxito las pruebas siguientes:

a) Realización de un mínimo de seis saltos desde avión, de los cuales dos, por lo menos, serán colectivos.
b) Obtener la calificación de apto en el conjunto de materias teóricas, teórico-practicas y prácticas de que conste el curso.
 
Los cursos tendrán una duración aproximada de cuatro meses, iniciando la Escuela el primer curso el 15 de septiembre del año actual. Para las prácticas de vuelo y lanzamientos, se afectará una unidad de transporte a la Jefatura del Grupo de Escuelas de Levante, de la cual solicitará el Jefe de la Escuela de Paracaidistas los servicios necesarios. Dado en Madrid el 15 de agosto de 1.947. Firmado el Ministro del Aire J. González Gallarza.

Una Orden Ministerial de 2 de septiembre destina a todo el personal de la Primera Bandera a hacer el curso de paracaidismo en Alcantarilla. Esto era lo que estaba sucediendo en España por aquellas fechas, y por eso la salida tan apresurada y sin poder terminar el curso que tuvo que realizar el capitán Salas Larrazábal, se le estaba requiriendo para dirigir la futura Escuela de Paracaidistas, un gran sueño que a un puñado de hombres los dirigía hacia un gran ideal: el paracaidismo. Al salir hacia Argentina el capitán Salas Larrazábal, se hace cargo del mando de la Bandera el capitán Javier Alario.


BUSCANDO UN HOGAR

Tras la entrevista que mantuvo el capitán Salas con el Ministro del Aire González Gallarza y el Jefe del Estado Mayor del Aire Fernández Longoria, se dio el visto bueno para que una comisión formada por el teniente coronel Benavidez, e propio capitán Salas y el capitán Alario, visitasen distintas ubicaciones para futuras Escuelas de Paracaidismo. Sin pérdida de tiempo, dicha comisión empezó su recorrido por toda España, visitando los distintos aeródromos y acuartelamientos que el Ejército del Aire disponía diseminados por la geografía hispana.
Necesitaban una ubicación con unas características especiales, que tuvieran una buena visibilidad, que no estuvieran muy lejos de alguna Maestranza, y sobre todo, que fuera una zona en la cual los vientos no soplaran muy fuertes, ya que estamos hablando de una especialidad a la cual un viento fuerte hacía aumentar seriamente el riesgo de los saltadores. La comisión visitó la mayoría de las bases y aeródromos que estaban en la zona sur y alguna del Este de España, desechando las que ya estaban ocupadas por otras unidades, o que parte de sus instalaciones estaban a medio construir, incluso alguna, como fue el caso de Zaragoza. Fue desechada por el fuerte viento del Moncayo. La comisión se decidió al final por el Aeródromo de Alcantarilla, en Murcia, donde se estaba activando el Grupo de Escuela de Levante, esta situación y las excelentes condiciones climáticas, buena visibilidad y un viento aceptable, hicieron por fín a la comisión decidirse por el lugar idóneo para la ubicación de la futura Escuela.

La Base está situada geográficamente a 1º 12´ de longitud oeste y 37º 59´ latitud norte, su altitud sobre el nivel del mar es de 45 metros. Se encuentra situada a pie del ferrocarril y de la carretera Murcia-Granada. A dos kilómetros de la ciudad de Alcantarilla, y a diez kilómetros de la ciudad de Murcia. Zonas llanas de cultivo rodean al campo de aterrizaje y lanzamiento, tras los cuales discurre el río Sangonera, aunque sin agua la mayor parte del año, a seis kilómetros
Se encuentra el aeródromo de El Palmar, y cerca de allí, la Carretera General que va de Madrid a Cartagena.

Todo el terreno es despejado, y únicamente unas colinas de escasas altura se encuentran en el sector noroeste, encontrándose la Sierra de Carrascoy en dirección sudeste, a unos diez kilómetros de la Escuela, las condiciones climáticas son excelente para la práctica del paracaidismo, y las temperaturas se encuentra entre unas máximas y mínimas aproximadamente de 23 y 10 grados respectivamente, son muy pocos los días que amanecen lluviosos o con nieblas. En la Base solo existían cuatro barracones que a duras penas se sostenían sobre armazones; habían sido construidos durante la Guerra Civil para la Aviación republicana, y a todas luces eran insuficientes para albergar proyecto de creación de una escuela. Las primeras necesidades eran la de construir una sala de plegados, y para ello se eligió uno de los barracones que servía como comedor de tropa, haciéndose dos mesas de gran longitud que sirvieron para empezar con las prácticas del plegado de paracaídas, trayéndose el material que disponía la Bandera de Alcalá, cuatro escaleras metálicas para saltar a la lona, tres lona de manteo, y tres colchonetas para la voltereta.

Con estos materiales y algunos más que se compró pagándose del bolsillo de los profesores, se instaló el campo de instrucción paracaidista en los terrenos que estaban detrás de las cocheras. Se montaron con tubos de hierro unos trapecios para los ejercicios de balanceo y enrollamientos, y se levantaron dos muros escalonados para practicar el salto. Unos días más tarde se montó también la torre de salto, con ángulos metálicos. La pista de aplicación era un
simple campo donde había estado pastando las vacas hasta hacía unos meses, el campo de deportes no existía como tal, y hubo que acondicionarlo todo desde el principio. Gracias a las ayudas de 400.000 pesetas, que iban a cargo del fondo de instrucción se fueron haciendo los primeros arreglos en la Escuela, sobre todo en las instalaciones. No fue hasta febrero de 1.948 cuando la Escuela contó con unos ingresos fijos a cargo del Fondo de Enseñanza.

El sueño se estaba empezando a hacer realidad, ya se tenía el sitio idóneo, sólo faltaba, que viniera el resto de la unidad a ocupar su nueva casa; material idóneo para el salto, y tiempo para poder trabajar, pues las ganas para ello no hacía falta expresarlas. Todos los componentes de la Bandera estaban deseando poder empezar a saltar, pero eso no fue óbice para que la 1ª Bandera de Paracaidistas desfilara el primero de abril en el Desfile de la Victoria delante del pueblo de Madrid y del mismísimo Generalísimo Francisco Franco.

Y lo hacen tan brillantemente que causan admiración, no sólo entre el público, sino que los medios de comunicación de la época, prensa, radio y medios extranjeros alabasen a nueva unidad que acababa de nacer, causando sensación en todos los ámbitos nacionales.

La visita a Alcantarilla de la comisión se hizo el 24 de Julio de 1.947, y el 15 de agosto fue publicado en el Boletín Oficial del Aire (B.O.E.A. nº 97) su creación, como ya hemos visto. Los pilares de la nueva modalidad en la Aviación Española estaban sembrados.

El 22 de agosto de 1.947 (B.O.E.A. nº 99) se designaba al profesorado que debería dirigir la recién creada Escuela de Paracaidismo. Es nombrado como Director Jefe el capitán D. Ramón Salas Larrazábal, y los capitanes profesores D. Joaquín Echeverría Bengoa, D. Luis Villalain Linaje, D. Cesar Mosquera, y D. José Espinosa de los Monteros. Unos días más tarde, el 2 de septiembre, todo el personal destinado en la 1º Bandera desde hacía un año, y cuyo mando los ostentaba el capitán Javier Alario, acude a la recién estrenada Escuela de Paracaidismo al realizar el curso, y que sería el primero en esta especialidad que se realizaba en España. El 15 de septiembre, el capitán Salas Director Jefe de la Escuela, da la bienvenida a los 174 hombres que componen el primer curso. Empieza éste con los pobres medios a su disposición, a pesar del interés con que el Estado Mayor del Aire había querido acometer esta empresa. Había sólo dos grandes cosas por entonces, la ilusión con que alumnos y profesores empezaban, y la gran incógnita de los primeros días. Se designa un viejo Junkers Ju-52 para la Escuela y poco después un Savoia 81, del Grupo de Escuelas de Levante, los dos únicos aviones con le contó la Escuela en sus orígenes; pero es necesario ponerles el cable estático de enganche, y apenas reúnen condiciones para el salto y otros varios habían sido preparados para los paracaidistas en la Maestranza Aérea de León e diciembre de 1,946, pero por considerar que eran necesarios en otros destinos no habían sido entregados  hasta entonces.

Los alumnos no pueden realizar vuelos de adaptación, ya que los aviones vienen con los motores muy desgastados y había que reservarlos para el lanzamiento, incluso muchos soldados recibirán su “Bautismo del Aire” el día que suban para realizar el primer salto. Aún quedaba otro problema que solucionar, la herramienta fundamental de todo paracaidista: el paracaídas.

Pese a los grandes deseos del Estado Mayor, los paracaídas se iban demorando en su llegada a la Escuela. Por todo ello, el capitán Salas consiguió del general Longoria, una Orden para que le fuera entregado los paracaídas que había en el I.N.T.A., diez paracaídas que estaban almacenados en sus talleres, pero que según los ingenieros del instituto, estaban inservibles para su utilización, pues tenían graves deficiencias tanto en la tela como en sus arneses. Dichos paracaídas dados de baja, estaban señalados con un lápiz de color rojo indicando sus defectos, con todo el capitán Salas se los llevó a la Escuela, siendo los primeros paracaídas que entraron por la puerta de ésta, y aún con lamentable estado lo utilizaron en los primeros saltos. Técnicamente, el servicio de plegados adoptó un sistema de anclaje para poder utilizar, además del paracaídas principal, uno de emergencia que iba colocado sobre el pecho.

El primer salto realizado en la recién creada Escuela de Paracaidismo de España, fue el 23 de enero de 1.948, con un día que amaneció gris nublado, y frio, con un ligero viento de SO racheado, alcanzando los 25 km por hora, una humedad del 63%, y 995 milibares de presión según el parte meteorológico del momento, lo cual podía llegar a ser peligroso. El entusiasmo por el primer salto salía a raudales por las bocas de todos los componentes de la Escuela, profesores y alumnos, era el primer salto de este cuerpo recién creado, no se podía fallar pues los ojos del Estado Mayor de Aire, y muchas esperanzas estaban puestas en este primer salto. El avión, un Junkers Ju-52., despegaba a las nueve de la mañana y se fue elevando hacia el cielo gris plomizo, no podía haber ningún fallo. Once oficiales iban en ese avión, once ilusiones puesta en el salto, desde tierra sus compañeros miraban al cielo, pronto verían al primer paracaidista abrirse. Como Jefe de salto va el capitán Salas que ya había realizado dos saltos en Argentina, abajo en la pista quedaron el teniente Villamil y  el brigada Corral que tenía ocho saltos. A las nueves horas y quince minutos salta el primer oficial correspondiéndole el turno al capitán Echevarría, que entró en la historia de la Escuela y de Ejército del Aire, como primer paracaidista que saltaba desde que se creara la Escuela, y a la nueve horas y treinta minutos, los otros nueve oficiales, que saltaron, los capitanes Salas, Villalain, Mosquera, Pastor, Irigoyen, y Perez Ramos, y los tenientes Linares, Elboj, Maseda, Galache y Provencio. Tras llegar a tierra se suceden los abrazos y las felicitaciones, y el capitán Salas es llevado a hombros por sus hombres. El primer salto había sido un rotundo éxito. Hay una pausa mientras se plegaban los paracaídas usados en este primer salto, tras la avería sufrida por el viejo Junkers, el resto de oficiales que iban a saltar lo hicieron desde el incómodo Savoi-81 que aún son se había utilizado.

Durante los siguientes días, se fueron sucediendo los saltos en paracaídas de los componentes del primer curso. Pero seguían los problemas, como no había suficientes paracaídas, se utilizaban los que se habían usados en la primera tanda de saltos. Una vez que se llegaba a tierra, se volvían a plegar urgentemente para que estuvieran preparados para el siguiente salto; para ello, la Escuela contaba con dos plegadores profesionales, un hombre y una mujer, a los cuales “el trabajo le salía por las orejas”, según palabras de uno de ellos. Con todo este esfuerzo realizado por todos los componentes de la Escuela, el día cinco de febrero, se llegó al récord de saltos, efectuándose 18 saltos ese día. Tras la visita que realizó el Sr. Ministro del Aire González Gallarza, se consiguió que fueran entregados a la Escuela, 100 paracaídas y un equipo de rayos X, pero el atalaje de estos paracaídas no permite la colocación del  de seguridad en el pecho. Contra criterio de la casa Sanpere que lo considera innecesario, en la propia Escuela se modifican los atalajes.

Con este pequeño avance se consigue terminar el curso, el día 10 de abril, entregándose el título de “Cazador Paracaidista”, ante distintas autoridades militares. En representación del Ministro del Aire, acude el General Longoria, le acompañan los generales Más de Gaminde, Angulo y White de Santiago, además del Almirante Basterreche. Se entrega el título a 10 capitanes, 5 tenientes, 6 brigadas, 16 sargentos, 7 cabos 1ª, 26 cabos 2ª y 95 soldados. Durante este periodo de tiempo que duró el curso, la Escuela recibió además al Sr. Ministro del Aire, distintos coroneles de las bases adyacentes y la visita de los alumnos del Estado Mayor del Aire. El 20 de abril de 1.948 comienza el 2º curso de paracaidistas. Al cual se presenta 18 oficiales y 145 soldados. Entre estos, se encuentra el capitán Mariano Gómez Muñoz, que más adelante dirigiría la Primera Bandera de Paracaidistas del Ejército del Aire.

Tras este II curso todo empezó a ser más sencillo, se fueron superando las dificultades poco a poco, y los paracaidistas, siendo por ahora la única unidad de instrucción y combate de que dispone el Ejército del Aire, aunque reducido, ya que sus efectivos equivalían a los de un Batallón. Ya por entonces, se empezaban a dictar las primeras directrices de las distintas partes que debería tener el uniforme de salto. En el mes de mayo se formó una junta directiva, que acordó la utilización de un uniforme de dos partes que sustituyera al mono de salto, en su lugar serían sustituidas por dos piezas, pantalón y blusa de salto, una copia de equipo de salto que los paracaidistas alemanes utilizaron en la Guerra Mundial. También se sustituyó el casco de vuelo por una chichonera de salto, y se pidieron a la Maestranza un centenar de tobilleras de cuero, que resultaron de gran utilidad. Serían los alumnos del segundo curso, los que salieran al exterior para demostrar las cualidades de los paracaidistas, fue en San Javier, durante una demostración ante los alumnos de la Academia General del Aire, veinticuatro paracaidistas saltaron ese día.

Hasta el final del segundo curso, la Escuela y la Bandera Paracaidista eran una sola unidad, pero finalizado el segundo curso se decidió el desdoblamiento de ésta. El capitán Salas se quedaba en Alcantarilla al mando de la Escuela, junto a diez profesores y otros instructores, amén de varios profesionales que decidieron quedarse en la Escuela como personal de ella. Mientras la Bandera, como unidad del Ejército del Aire preparada para saltar desde aviones y en perfecto orden de combate, regresa a su acuartelamiento en Alcalá de Henares, al mando del capitán Alario Saubot. Los noticiarios NODO se hicieron eco de la creciente actividad de la Escuela, y filmaron su primer documental el 22 de enero de 1.949, los paracaidistas de aviación salían por fin en la “gran Pantalla”. En febrero recibían nuevamente la visita del Sr. Ministro del Aire, y se efectuó ante él un lanzamiento de 40 alumnos paracaidistas, recibiendo su felicitación. El día uno de abril se desarrolló el Desfile de la Victoria, participando la Escuela con dos Escuadras, recibiendo del Sr. Ministro del Aire una nueva felicitación por su gallardía y perfección.


ALCALÁ DE HENARES, EL HOGAR DE LOS PARACAIDISTAS

El acuartelamiento de la 1ª Bandera de Paracaidistas estaba ubicado en Alcalá de Henares como ya sabemos, pero en esta unidad cervantina además estaba también el Aeródromo de Aviación, pero veamos las instalaciones:

Este Aeródromo fue creado en 1.913, como auxiliar del Aeródromo de Cuatro Vientos, y conocido en medios aeronáuticos con el nombre de “Barberan y Collar”. Está cerca de la vía del ferrocarril, y se utilizaba prácticamente para la enseñanza del vuelo elemental. Durante algunas etapas de la vida este Aeródromo, permaneció cerrado al tráfico aéreo, no siendo utilizado. En el año 1.932, la Escuela de Vuelo Elemental se convirtió en la Escuela de Vuelo y Combate, siguiendo aquí hasta 1.936; cuando la Escuela fue trasladada a otro emplazamiento debido a la proximidad del frente de combate de Madrid. Durante la Guerra Civil fue un Aeródromo de la Aviación Republicana, terminada la contienda fue ocupado por distintas unidades aéreas, así nos encontramos a lo largo de varios años al Regimiento Mixto nº 1, que estuvo desde 1.940 hasta 1.951, al Primer Regimiento de Transportes, desde 1.951 hasta 1.955, y al 28º Regimiento de Reconocimiento, que estuvo desde 1.955 hasta el año de su disolución, que fue en 1.961. Albergó también a la Jefatura de Aviación de Transporte, con las 402 y 991 Escuadrillas. La torre de control que posee este aeródromo de Barberan y Collar, en homenaje a los héroes del vuelo de “Jesús del Gran Poder”. En la Plaza de armas, formada en sus instalaciones y edificios, se celebran todos los actos castrenses tales como juras de banderas, fiestas de la Patrona de Aviación, desfiles, etc., propias de su entidad, en la que siempre participaba la Primera Bandera Paracaidista.

El acuartelamiento de la Primera Bandera Paracaidista está aproximadamente a un kilometro de aeródromo antes citado. El conjunto de edificios que alberga a los paracaidistas tiene forma de “U”, con una plaza de armas en el centro, dicha plaza de armas fue construida por los propios paracaidistas, y en su centro se encontraba el mástil donde se izada y arriada la Enseña Nacional todos los días, y donde se celebraban  los actos y ceremonias propias de la Unidad. Originalmente, el conjunto de edificios que alberga a la Bandera estaban siendo construidos para ser ocupados por los alumnos de la Academia General del Aire, cuando se pensaba construir aquí su sede, antes de ser trasladados definitivamente a San Javier, Murcia.

Estos edificios están construidos de hormigón con soportales, y que los paracaidistas adornaron con macetas y jardineras para darle un aspecto más acogedor. En el edificio de la derecha y en su planta baja, tiene su sede la Jefatura y las oficinas, además también se encuentran es esta parte del edificio el almacén de masita, la armería y el cuerpo de guardia de la unidad, enfermería y el Hogar del Paracaidista. Y en la parte alta, los dormitorios de la Bandera con capacidad para cuatro Escuadrillas, cada una con su respectiva furrielería, habitación de oficial y habitación del sargento de semana, todos ellos con sus correspondiente aseo.
En el edificio de la izquierda del acuartelamiento, se encuentra ubicada la sala de plegados con su torre de secado, que es la parte más alta del conjunto del edificio. Las duchas, talleres, cocina y comedor de tropa están en la parte baja del edificio. En la primera planta de este edificio se encuentra la Escuadrilla de Servicios de la Bandera.

Saliendo del acuartelamiento de la Bandera, y subiendo por un camino en dirección al aeródromo, nos encontramos con un hangar. Este edificio se encuentra aproximadamente entre el aeródromo y el acuartelamiento de la Bandera, dicho hangar no se sabe para qué iba a ser utilizado, y se encuentra a medio terminar, lo único construido son los pilares y el techo, careciendo de paredes. Este hangar lo utilizaban los paracaidistas para practicar la instrucción de orden cerrado cuando las condiciones meteorológicas eran adversas, clases de teóricas, etc. Saliendo del acuartelamiento, se subía en dirección al aeródromo, cuando se iba a saltar había que hacer la subida por el camino llevando todo el equipo, paracaídas de espalda y de pecho, mochila de combate y armamento, unos 50 kg. En total. Pero a veces los aviones que debían efectuar lanzamiento no podían realizarlo por diversos motivos, ya que estos aviones pertenecían al Ala 35 de Transporte de Getafe. Si el avión o los aviones se retrasaban, los paracaidistas sabían que ese día no había salto, también podía ser que las condiciones meteorológicas fueran adversas, motivo por el cual tampoco se saltaba. En este caso se recogía otra vez el equipo, y por el camino de arena se bajaba al acuartelamiento de la Bandera, y para hacer más llevadera la bajada y no desanimarse por no saltar, los paracaidistas cantaban sus canciones. A esos días estos hombres los denominabas “ el día del salto moral”


LA INSTRUCCIÓN DE LA BANDERA PARACAIDISTA

Los alumnos, forjados curso tras curso, vienen a engrosar las filas de la Bandera Paracaidista, siendo ésta la única unidad de instrucción y combate disponible en la Aviación española. Se sigue un plan de enseñanza apropiado a esta clase de unidad dividiéndose en dos ciclos que terminaba con las fechas de licenciamiento. A la terminación de cada ciclo, como conjunción y síntesis de todas las enseñanzas del plan de instrucción, se realizan unas trinas de dicho plan; éstas consisten en lanzamiento desde avión, en las cuales se puntúa el menos tiempo de salida; concentración y densidad de lanzamiento en tierra; topografía; destrucciones de objetivos enemigos; orden abierto en el campo de tiro; tiro con subfusil, pistola y fusil ametrallador; conocimiento del armamento; paso de obstáculos(ríos, puentes y accidentes naturales del terreno); transmisiones; instrucción de orden cerrado; etc. Como se vé.

Los Paracaidistas de esta época eran unos auténticos cuerpos de élite. Estas pruebas se efectuaban por pelotones, que es la unidad transportada por un solo avión, y la fundamental en el paracaidismo y que al mismo tiempo, es lo suficientemente pequeña para que el espíritu de iniciativa, audacia y eficacia de cada componente y del suboficial jefe, se refleje directamente en los resultados de la competición, lo que hace que se esfuercen por obtener una puntuación en la cual cada uno es responsable en una parte importante del equipo. En el aspecto deportivo cabe señalar la competición en la pruebas, que comprenden lanzamiento de disco; martillo; peso; saltos de longitud; altura; carreras de 100 metros lisos; y de 1500 metros; tabla de gimnasia, partido de balonmano, vóleibol y fútbol; los resultados de estas pruebas, hace a la compañía vencedora la admiración de la otras, y promueve el espíritu de competición y de superación entre el resto de las mismas.

Los martes y los viernes son los día designados para el lanzamiento con paracaídas, haciéndolo cada día una compañía, estos dos días son los que hacen más interesante la semana para los paracaidistas, pues como ya hemos visto, el resto de la semana se practica instrucción y teórica además de deporte. Los días señalados para el salto, en la cual la compañía elegida plantea un supuesto táctico, es la encargada de prepararla y desarrollarla, para a continuación realizarlas las otras compañías. Se empieza por un ejercicio de pelotón y se continúa por otro de sección y compañía reforzada, terminando con unas maniobras en las cuales participa el resto del Escuadrón. Estos ejercicios tácticos son puntuados por un oficial designado a tal efecto; estas notas, junto a las puntuaciones de las competiciones, dan la calificación que determina el Pelotón, Sección y Compañía vencedores de cada ciclo del plan de instrucción.

Los sábados se dedicaban a hacer prácticas de tiro en un campo, llamado del Val, situado en las inmediaciones del rio Henares, aquí se ejercitaban los paracaidistas con el mosquetón, pistola, subfusil, fusil ametrallador y mortero; también se instruían en las prácticas de lanzamiento de granadas, y cargas de demolición de distintos tipos. El paracaidista llevaba siempre consigo su cartilla de tirador, en la cual llevaba apuntada con una escrupulosa meticulosidad, los puntos que iban cosechando a lo largo de su vida cuartelera. El resto de la semana, por las tardes, se dedicaban a las clases teóricas que básicamente se fundamentaba en el libro de Sinforiano Morón Izquierdo “VENCER”, del cual extraemos la siguiente frase: “La voluntad de vencer implica: fé en el triunfo, codicia y tenacidad para alcanzarlo y actividad insuperable en la ejecución. El que comprende una acción sin fé absoluta en el triunfo lleva noventa por ciento adelantado para fracasar”.

Este libro fue cabecera de la Primera Bandera de Paracaidistas en cuanto a teórica, teniendo cada hombre el suyo propio y numerado. El 4 de Julio de 1.949 se celebraron los ejercicios finales del plan de instrucción del Ejército del Aire, en los que intervino la Bandera Paracaidista, formando parte una sección de ella, al mando del capitán de las fuerzas atacantes( como tales paracaidistas) y otras dos secciones, al mando de otros dos capitanes, constituyendo la defensa móvil del sector aéreo. Con estos ejercicios terminaban el plan de instrucción.

Durante los siguientes años la Bandera de Paracaidistas se va afianzando en el haber de Ejército del Aire, se sigue un plan de enganche en las distintas unidades aéreas con el fin de atraer adeptos que quieran convertirse en Cazadores Paracaidistas. Los Paracaidistas son conocidos en prensa y radio, dándose noticias de ellos y de sus actuaciones en maniobras y ejercicios tácticos. Los periodistas acuden a entrevistar a algunos oficiales de la Escuela y de la Bandera, y que con el visto bueno de sus mandos, conceden entrevistas, charlas y coloquios en colegios e institutos. Se rueda documentales NODO, uno de ellos, el nº 784 habla sobre el paracaidismo militar en España. Poco a poco, se va viendo a estos hombres que saltan desde un avión como a una leyenda viva de la Aviación, en la cual se puede entrar a formar parte de ella.
También durante estos años, la Escuela recibe la visita de distintas autoridades civiles y militares que desean pasar por ella para cumplimentar a estos bravos soldados. Se reciben visitas de generales de Aviación de distintas zonas de España, de directores de Escuelas y Enseñanzas de las distintas ciudades que hay en Murcia, y otras comarcas adyacentes, etc. Todos quieren pasar por la Escuela y saludar a su personal.

El 24 de noviembre de 1.951, saltaba por primera vez un instructor con armamento y munición. El 12 de enero de 1.952, se realizó en la Escuela el primer salto de apertura manual, que fue llevado a cabo por el teniente Grijalbo, saltando desde una altura de 1.000 metros. Ese mismo mes de enero, se efectuó un salto de tres patrullas equipadas con armamentos y munición, llevando también mortero de 50 mm, equipo de transmisiones, y todo el equipo de salto completo, siendo un rotundo éxito. Con motivo del aniversario del primer salto (día 23), desde Junkers Ju-52, y a una altura de 1.500 metros, se efectuó por primera vez un “triple salto”, llevado a cabo por el capitán Pastor, empleándose unos paracaídas tipo T-5 y T-6, este primero se abrió en sistema automático, desprendiéndose luego de él por el sistema de cierre, abriéndose el de pecho a continuación, y cortando sus bandas con un cuchillo, librarse de él; y ya de nuevo y en caída libre, se abre el T-6, llegando al suelo con todo éxito. El día 16 de noviembre de 1.952, el teniente de la Escuela Justo López Gómez, estableció un récord en España al saltar en un mismo día 33 veces.

Por estas fechas unos negros nubarrones empiezan a recorrer las filas de la Bandera de Paracaidistas. El 3 de abril de 1.953 por una Orden Ministerial, la Bandera de Paracaidistas pasa a denominarse 1er Escuadrón de Paracaidistas. Por los despachos de los Ministerios militares había personas que no estaban de acuerdo que el paracaidismo fuera sólo cosa del Ejército del Aire. Se seguía discutiendo sobre quienes deberían ser realmente los que organizan unidades paracaidistas al más alto nivel. Se quería sobre todo llegar al modelo estadounidense, en el cual, dichas unidades pertenecían al Ejército de Tierra. Los modelos occidentales seguían viviendo las doctrinas alcanzadas después de la Segunda Guerra Mundial, en las que grandes masas aerotransportadas hacían inclinarse la balanza hacia un bando.

Se pensaba que la Aviación era sólo Aviones que se utilizaban para funciones muy puntuales, y que dicho Ejército no tendría que salir de sus funciones diseñadas. Por entonces hubo mucha gente reticente a que fueran las fuerzas aéreas las encargadas de la organizar dicho plan de instrucción paracaidista. Es verdad que por entonces el Ejército de Tierra no se contemplaba la creación de unidades paracaidistas, pues los que primero movieron pieza en este juego fue la Aviación, tal vez España, no habría contado con unidades de este tipo durante muchos años. Desde que se creara la Escuela y se empezara a saltar en ella, pasaron unos meses, ¿pero qué habría pasado si realmente se la hubiera dado el material necesario y no se la hubiera puesto las pequeñas zancadillas que hubo que sortear por el camino? . Todo fueron problemas a la hora de pedir una ayuda, si realmente se hubiera ayudado a esos héroes que empezaron con un puñado de paracaídas, tal vez, y me atrevo a decir esto, las unidades paracaidistas existentes en la actualidad, llevarían el color azul de Aviación. Fueron cinco años de ilusiones los que se vivieron, cinco años de trabajos esforzado y callado, haciendo que el paracaidismo se hiciera realidad en España. Cinco años en los cuales se vivió con gran expectación la aventura del salto, llorando de rabia cuando un compañero moría al no abrirse el paracaídas y estrellarse contra el suelo, sufriendo penalidades por falta de equipos, pero aguantando con la cabeza bien alta, y la gloria de ser los primeros que sacaron “esto” adelante.

Cinco años vividos con disciplina y con orgullo, Escuela y Bandera se resistían a que todo el trabajo se viera tirado por la borda, había que mirar hacia adelante, y seguir luchando, día a día, salto a salto. Se llegó a pensar incluso en el traslado de la Escuela a África, al lado de una unidad de la Legión. Y un nuevo acontecimiento vino a ensombrecer más si cabe el animo de los paracaidistas. Se estaba formando una nueva unidad paracaidista con personal del Ejército de Tierra, y que tendría su base, precisamente, en Alcalá de Henares: acababa de nacer la Primera Bandera de Paracaidistas del Ejército de Tierra.

El 11 de enero de 1.954, hacen su presentación en la Escuela los Jefes, Oficiales, Suboficiales y Tropa del Ejército de Tierra que serían los alumnos del 14º curso de Cazadores Paracaidistas. Se acababa de crear la Primera Bandera del Paracaidistas del Ejército de Tierra, fueron enviados a la Escuela para que realizaran el curso de paracaidistas, al frente de ellos iba el comandante Pallás, Medalla Militar y legionario. Se les recibe con calor, orgullo y compañerismo, aunque dentro de sus corazones, se sienta el dolor por haber llegado a esta lamentable situación.

A lo largo de estos años la Bandera de Paracaidistas participa en distintas maniobras y acontecimientos como ya habíamos comentados, algunos de ellos son:

. Embolia I, II, III, IV, V y VI, en los cuales participa con la Escuela Superior del Aire.
.  Ejercicios ALFA en Zaragoza, donde se efectúa el primer lanzamiento en masa con todo el equipo de combate de 82 miembros de la Bandera desde 7 aviones (1.950).
.  La Bandera efectúa ejercicios, saltos en paracaídas, y formaciones que solicitaron para el rodaje de la película “La Trinca del Aire”, interpretada por Fernando Fernán Gómez (1.951).
.  Ejercicio CID, efectuado en Burgos en 1.951.
.  Salto de exhibición en el campo R.A.C.E. (Cuatro Vientos) ante los miembros de la XLV Reunión de la Federación Aeronáutica Internacional (FAI).
.  Ejercicios GRAN CAPITÁN, en mayo de 1.953 donde nuestros paracaidistas se lanzan en presencia del Jefe del Estado Generalísimo Franco, y del Presidente de Portugal Sr. Claveiro López.
.  Lanzamiento desde 17 aviones que se efectuó en Cuatro Vientos con motivo del II Festival Aeronáutico Internacional del RACE (1.953).
. Ejercicios “CRISTOBAL COLÓN” saltando desde 18 aviones en presencia de los Jefes de Estado de España y de la República Dominicana (1.954).
.  Durante el Festival Aeronáutico “ Virgen de la Merced” salta una compañía de la Bandera en el Aeródromo del Prat de Llobregat (1.956).
.  Salto de una patrulla en la Base Aérea de Matacán (Salamanca) con motivo de la entrega del estandarte a la Escuela Básica de Pilotos (1.957).

La vida seguía en la Escuela y en la Bandera, a la cual ahora se denomina Escuadrón ya que la unidad se le cambió el nombre según la Orden del mes de abril de 1.953, pasando a denominarse “ 1er Escuadrón de Paracaidistas” , ya que, con la creación de la 1ª Bandera de Paracaidistas del Ejército de Tierra, no podía haber en el Ejército español dos unidades con el mismo nombre, pero en el corazón de todos sus miembros, se la sigue llamando “la Bandera”, aunque cada vez son menos los voluntarios que ingresan en ella, y más los que ingresan en la Bandera del Ejército de Tierra, se llega a la situación de que sólo se puede cubrir las vacantes de la unidad, y por el contrario, la Bandera del E.T. sigue creciendo, esta situación hace que por poco la unidad de Aviación se vaya enquistando.

Pero una nueva situación hará que el Escuadrón salga del letargo al que se veía sometido, unos territorios españoles que hay en África, están siendo sometidos a constantes ataques de insurrectos. Esto haría precipitar las cosas, y dar al Escuadrón de Paracaidistas la oportunidad deseada de demostrar que la unidad está al cien de efectividad y desarrollo.


CREACIÓN DEL PRIMER ESCUADRON DE PARACAIDISTAS  DEL EJÉRCITO DEL AIRE




La primera unidad paracaidista militar en España se constituyó en marzo de 1946 en el Ejército del Aire con el conocido lema de "Sólo merece vivir quien por un noble ideal está dispuesto a morir". Se trata de la Primera Bandera de la Primera Legión de Tropas de Aviación en Alcalá de Henares que, posteriormente, en enero de 1947 pasó a llamarse Primera Bandera de Paracaidistas de Aviación. Su primer jefe fue el Capitán Salas Larrazábal y al frente de sus compañías se encontraban los Capitanes Alario, Echevarría, Villalaín y Pastor.

Inicialmente se eligió Alcalá de Henares (Madrid) como acuartelamiento y allí permaneció durante un año, pero las instalaciones no reunían buenas condiciones de habitabilidad y en marzo de 1947 se trasladó la Bandera al edificio de la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos, en Cuatro Vientos, mientras se acondicionaba la infraestructura en Alcalá.Antes de que se realizasen saltos en España, en febrero de 1947, el Capitán Salas, el Teniente Villamil y el Brigada Corral asistieron a un curso de paracaidismo en la Escuela de Paracaidismo de Argentina, situada en Córdoba.

El Capitán Salas no finalizó el curso ya que tuvo que incorporarse a España con motivo de la creación de la Escuela de Paracaidistas en el Aeródromo Militar de Alcantarilla en agosto de 1947, siendo designado su primer director.

En septiembre de 1947 la Bandera al completo se trasladó a la Escuela de Paracaidistas en Alcantarilla para realizar el primer curso de paracaidismo, efectuándose el primer salto el 23 de enero de 1948. El curso finalizó el 10 de abril de 1948, logrando el diploma de cazador-paracaidista 165 alumnos de los 174 que lo iniciaron: 15 oficiales, 22 suboficiales, 33 cabos y 95 soldados. La mayoría de ellos pasaron a ocupar destinos en la Escuela de Paracaidistas, por lo que unos días después, el 20 de abril, se inició un segundo curso para 18 oficiales y 145 soldados destinados a completar la plantilla de la Bandera. Finalizado este segundo curso el 31 de julio de 1948, la Bandera al frente del Comandante Mariano Gómez Muñoz se incorporó a sus instalaciones en Alcalá de Henares.

El miércoles 2 de febrero de 1949 se efectuaron los primeros saltos de la Bandera en Alcalá desde aviones Junker 52 de dotación en el entonces Regimiento de Transporte del aeródromo alcalaíno. En abril de 1953, la Bandera pasó a llamarse Primer Escuadrón de Paracaidistas.

Casi diez años después del primer salto, el 7 de diciembre de 1957, el Primer Escuadrón de Paracaidistas se trasladó a Sidi-Ifni para participar en la campaña de Ifni-Sahara. El desplazamiento se efectuó desde la Base Aérea de Getafe en más de treinta aviones de transporte del Ejército del Aire y movilizados de la compañía Iberia.
En los cuatro meses que permaneció el Escuadrón en Ifni-Sahara, hubo tres hechos especialmente significativos del entusiasmo y espíritu de sacrificio de la unidad: su bautismo de fuego en Bugasdir (Ifni), la liberación de Smara (Sahara) con salto paracaidista y la operación Morabito con lanzamiento sobre la Hagunia, situada entre Ifni y Sahara.

El 9 de septiembre de 1965 se disolvió el Escuadrón de Paracaidistas de Alcalá de Henares, quedando entonces una unidad de entidad de escuadrilla, denominada Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC), que se ubicó en Alcantarilla.


DISOLUSIÓN DEL PRIMER ESCUADRÓN DE PARACAIDISTAS DEL EJÉRCITO DEL AIRE

La vida en el 1er. Escuadrón seguía adelante, tras la Campaña de África, el espíritu de los paracaidistas se había forjado y se miraba al futuro con optimismo. Los paracaidistas habían cambiado su gorrillo habitual por una boina de color negra con el emblema  la unidad en ella, y que les fue concedida, tras la campaña de 1957-58. También crearon su propia doctrina en forma de consignas, e hicieron de su tradicional lema, el espejo donde reflejarse en momentos difíciles:
“Sólo merece vivir quien por un noble ideal está dispuesto a morir”.

Escribieron sus libros, contaron sus vivencias en formas de Memorias Anuales, y que ha servido para conocer la vida de estos hombres. Desde el libro de la “Consignas del Paracaidista” como guía de conducción de estos hombres, a manuales que ellos mismos hicieron sobre las normas para la ejecución de saltos, de instrucción, competiciones, de lanzamientos de material, etc.; hasta una cartilla de enfermedades venéreas, con advertencias y consejos para su prevención, escrita en 1.953. Libros que algunos de ellos han llegado hasta la actualidad, como la cartilla sanitaria, el cancionero de himnos paracaidistas, las instrucciones para la ejecución de lanzamientos desde aviones, etc.

Siguiendo un orden de los acontecimientos, el Escuadrón participa en una serie de festivales, desfiles, maniobras y campeonatos. Estos fueron:
El día 8 de mayo de 1.960, participan dos Escuadrillas en el Desfile de la Victoria celebrado en Madrid.
El día 15 de mayo de 1.960, cuatro patrullas efectuaron un lanzamiento sobre el lago de la Casa de campo.
El 9 de octubre de 1.960, asiste una representación de la unidad al Festival Aéreo Internacional, celebrado en Barcelona.
El 21 de febrero de 1.961, el Escuadrón participa en la maniobras “Gavilán III” en colaboración con la Escuela de Cooperación Aeroterrestre.
El 13 de Octubre de 1.961, se realiza por el personal del Escuadrón las pruebas de los equipos de salvamento de la Defensa Aérea en aguas del Mar Menor.
Entre los días 27 al 29 de octubre de 1.961, una patrulla toma parte en el Primer Campeonato de España de paracaidismo deportivo.
El día 28 de octubre de 1.961, actúa una Escuadrilla reforzada por una sección de armas pesadas en el ejercicio “ Gavilán IV”, en colaboración con la Escuela de Cooperación Aero terrestre.
El día 31 de Octubre de 1.961 participa una presentación del Escuadrón en una demostración en colaboración con la Escuela Militar de Montaña, la Escuela Militar de Paracaidistas, y paracaidistas del ejército estadounidense, como fin de maniobras de guerrilleros.
El 11 de abril de 1.962, el Escuadrón participa en el Desfile de la Victoria.


LOS AÑOS DE LA CRISIS

Aún con todas estas demostraciones en maniobras, festivales y campeonatos, los hombres del 1er. Escuadrón no encontraban nada seguro el futuro de su unidad. De nada había servido el entusiasmo, ni la perseverancia de unas obra edificada sobre la disciplina y la instrucción diaria. La poca efectividad en el enganche de voluntarios, y sobre todo, la existencia de la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra, mucho más potente y numerosa, con mayor efectividad en el reclutamiento de voluntarios, que se había instalado en marzo de 1.954 en Alcalá de Henares, y que también fue uno de los motivos por los cuales al Escuadrón de Paracaidistas se le debió de cambiar el nombre, ya que en el organigrama del Ejército no podía haber dos unidades con el mismo nombre, no siendo respetada la veteranía de la unidad paracaidista de Aviación. Sin embargo a la unidad de Tierra se la dio todo el apoyo que necesitó desde sus comienzos, como el ejemplo del capitán José Antonio Pastor, Jefe del servicio de plegados en  la Escuela de Paracaidistas.

Todos los conocimientos adquiridos durante estos largos años por los paracaidistas del Aire, fueron transmitidos a los de Tierra, aún cuando su creación significaba la muerte para los Paracaidistas de Aviación, y la creación también de una Brigada Aerotransportable en el norte de España, el auge que estaba adquiriendo las nuevas Compañías de Operaciones Especiales, soldados de élite, todos dentro del Ejército de Tierra, tras la reorganización de dicho Ejército en 1.965, llevaron al Estado Mayor a tomar una drástica medida:

“Por orden Ministerial nº 545/65, de fecha 12 de marzo (B.O.A nº 31), se cesaba en su cargo como Jefe del Primer Escuadrón de Paracaidistas el teniente coronel D. Mariano Gómez Muñoz, siendo nombrado con carácter forzoso Jefe del Servicio de Mecanización del Ministerio del Aire.

Asimismo se anunciaba la vacante de Teniente Coronel Jefe del Primer Escuadrón de Paracaidistas, y como cosa curiosa, nadie la ocupó, y quedó vacante. En su lugar se creaba una unida que heredaría el historial del disuelto Escuadrón, se acababa de crear la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas”

Ya estaba hecho, la unidad de paracaidistas había sido disuelta, de nada había valido el insistir ante los mandos, y demostrar que el Escuadrón había pasados las pruebas más duras, que había tenido su bautismo de fuego, que había luchado, sufrido, y derramado su sangre en defensa de la Patria; pero el Estado Mayor había decidido y el Escuadrón se disolvía. Otras unidades estaban copando el papel que los paracaidistas de Aviación había ocupado durante todo estos años, la creada Agrupación de Banderas Paracaidistas de Tierra, la Brigada Paracaidista Aerotransportable y los distintos Grupos de Operaciones Especiales, con todas estas unidades se abarcaba el amplio espectro de funciones que podría haber llevado a cabo el Escuadrón Paracaidista.

Con la disolución del escuadrón, se cerraba un ciclo de vida paracaidista en España, habían sido diecinueve años de verdadera lucha y entrega por paracaidismo, y lo que creo más importante, se había cerrado una escuela, no me refiero a la Escuela de Paracaidismo, si no a la propia unidad, donde ellos mismos, sus hombres, habían creado una doctrina de salto, unos patrones que serían los que transfirieran a todos los que saltan desde un avión, a esa escuela que se crea con el día a día con el salto diario, con el sacrificio de sus miembros, con la lucha constante por la superación, esos mismos hombres que escribieron libros de saltos, de cómo lanzar cargas desde aviones, de una idiosincrasia paracaidista, en definitiva, del espíritu de lucha y del ideal que toda unidad especial, y los paracaidistas especiales, deben tener.

Por sus filas habían pasado miles de hombres, que se incorporaron con ilusión a ese ideal que representaba la Unidad, pasó lo mejor de la Aviación, hombre con decisión que lo dieron todo,  auténticos profesionales que engrandecieron con su trabajo diario al Ejército del Aire, y sobre todo, la Unidad fue un auténtico banco de pruebas, de armas, material, paracaidistas, tácticas, etc. Luego utilizadas por otras unidades.

Una vez desactivado el Escuadrón, se cerraba también el cuartel que había albergado a la unidad paracaidista, y que estaba como ya sabemos próximo al Aeródromo de Alcalá de Henares. Dicho aeródromo se cerraba definitivamente el día 9 de diciembre de 1.965, cerrando sus puertas a la vida aeronáutica después de haber dedicado  53 años a la Aviación, en parte debido al tráfico aéreo  de la Base de Torrejón de Ardoz, conocida como “super base”, y que era de utilización conjunta hispano-estadounidense, con la pista de aterrizaje más grande de Europa.

Sus terrenos se cedieron al Ministerio de Educación, donde se estaba proyectando hacer la Universidad , de este modo, sólo queda en Alcalá de Henares la unidad de Tierra, y toda la historia de los paracaidistas del Aviación, que tuvieron su hogar durante dieciocho años, no quedó nada de ella en esa ciudad, sólo el recuerdo.
Pero ese día llegó, ese 12 de marzo de 1.965 quedará en la Historia de la Aviación como una fecha triste, y como un día que los miembros del Escuadrón no olvidarán.  



CREACIÓN DE LA ESCUADRILLA DE ZAPADORES PARACAIDISTAS



La nueva Unidad creada, tendría su centro de operaciones en la Base Aérea de Alcantarilla, dicha unidad, cuyo nombre Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas, heredaría el historial del disuelto Escuadrón.  

Dependiente Operativamente de la Jefatura de Aviación Táctica, y administrativa y logísticamente de la propia Escuela. Heredó todo el material y armamento que le dejara el antiguo Escuadrón; en cuanto al armamento, básicamente estaba constituido por el subfusil Star Z-45, pistola Star 9mm. Largo, el fusil ametrallador Dreyse, lanzallamas, mortero Valero, pistola de señales, el insustituible mosquetón Mausser  de 7´92 mm, el novedoso CETME, la ametralladora Alfa, el fusil ametrallador FAO.
En cuando a la uniformidad, se siguen manteniendo básicamente los equipos y trajes de saltos, aunque con ligeras variaciones; por ejemplo, la clásica chichonera de salto fue suprimida y en su lugar se empezó a utilizar el casco de origen estadounidense M-1, las célebres tobilleras que se utilizarán en antaño se siguieron utilizando pero en menor medida, siendo sustituidas por botas también estadounidenses poco a poco, aunque con algunas variaciones que se hacían en la Base. En lo se refiere a medios aéreos, el transporte básico de salto seguía siendo el viejo y fiel Junker-52, y el novedoso DC-3.

El 11 de marzo de 1.966 la Escuadrilla dependería operativamente del Coronel Director de la Escuela. En estos primeros comienzos de la unidad, a la Escuadrilla se le asignó unos cometidos y operaciones muy concretos: señalizar objetivos a la propia Aviación, recoger y transmitir por sus propios medios y en territorio enemigos datos e información para las operaciones del Ejército del Aire, y realizar pruebas y  exhibiciones en las competiciones y concursos tanto nacionales como internacionales en la cual la Escuadrilla tomara parte.

El 18 de noviembre de 1.971, la Escuadrilla recibe la orden de integrarse por completo como una unidad aérea más en la Jefatura de la Aviación Táctica, (Mando Aéreo Táctico), pasando a ocupar el acuartelamiento de El Copero, en Sevilla; en marzo de 1.973, pues así los aconsejaban razones de proximidad al Aeródromo Militar de Tablada, donde estaba la sede del Mando Aéreo Táctico (MATAC). De este modo, la Escuadrilla acentuaba su carácter de unidad independiente, y aunaba la posibilidad de participar más directamente en los ejercicios y maniobras en los cuales participaba el MATAC. Pero la Escuadrilla duró poro en El Copero, desde marzo de 1.973 hasta abril de 1.974, pues la ubicación no era la correcta para este tipo de unidad, ya que las exigencias del orden logístico, como almacenaje, conservación y plegado de paracaídas no eran la idóneas para este material, aparte de no poder disponer de una base operativa con Aviación de Transporte para su inmediata activación/actuación, aconsejaron al final que la Escuadrilla volviera a su base de nacimiento.


LA EVOLUCIÓN DE LA ESPECIE

Desde su creación en 1.965 hasta el conflicto del Sáhara en noviembre de 1.975, la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas va completando sus ciclo de profesionalización y ampliando sus funciones siempre dentro de una limitaciones; al crearse la unidad se le fija también una estructura que consistía en: Mando, Oficina de Administración y Personal, Sección de Destrucción y Golpes de Mano, y Sección de Zapadores Señaladores Guías. Con el transcurso del tiempo, la unidad fue adaptando su organización a la nueva estructura y a las modernas técnicas y medios del Ejército del Aire.

En el año 1.974 su Sección de Pruebas y Exhibiciones se independiza de la Escuadrilla. Durante este periodo de tiempo las actividades de lanzamiento fueron muy deficientes al carecer de medios aéreos adecuados, debiendo utilizarse muchas veces avionetas U-9 para la prácticas de lanzamientos de paracaidistas, sobre todo en el tiempo que la unidad estuvo destinada  en El Copero, incluso se dispuso del avión del Jefe de la Segunda Región Aérea, un T-3, al que previamente había que quitarle los asientos, a pesar de estas circunstancias, todas las semanas había salto en El Copero.

Aún así, la Escuadrilla sigue con su plan de instrucción, de maniobras y competiciones, de este modo, en junio de 1,969 la unidad participa representando a España en la Primera Copa “General Ailleret” en Fontainebleau (Francia). En marzo de 1.971, su personal realiza una exhibición acrobática  de descenso en paracaídas en presencia de los Príncipes de Espala, Juan Carlos y Sofía, y de todo el Gobierno del Estado, en el estadio de Vallehermoso (Madrid); durante todo este tiempo representantes de la unidad competían en todos los campeonatos nacionales de paracaidismo. En 1.972 participa toda la Escuadrilla en una exhibición aérea realizada en Tablada, y de nuevo ante los Príncipes de España con motivo de la inauguración de una placa conmemorativa de la hazaña del capitán Vara del Rey. Participan también en las exhibiciones aéreas del Albacete, y en la Base Aérea de Zaragoza, con motivo de la Festividad del Pilar.

En 1.972 se da un paso adelante al realizarse lanzamientos a alta cota con el empleo de oxígeno, por primera vez en España, participando la USAF, y en 1.979 se efectúa el lanzamiento en alta cota también, pero esta vez con material genuinamente español y desde un avión C-130 “Hércules” (T-10) a una altura de 35.000 pies, quedando por debajo del record europeo que estaba en 1000 pies más. Durante los ejercicios “Primavera 77”,  y en presencia del Rey, se efectúa el lanzamiento masivo de carga por primera vez en España, 24 contenedores con un total de 12.000 kg. en el Polígono de Tiro de Las Bardenas.

Además participa la Escuadrilla en las siguientes maniobras con otras unidades del Ejército.
Sarrio II, Plutón 72, Orellana 73, Orellana 78, Velero 79, Crisex 79, Azor 1, Cóndor, Galias, Crises 81, Iberia (Francia), Air-Tatoo (Inglaterra), y Greta.


LA MARCHA VERDE

Desde que en 1.974 empezaran las hostigaciones del Frente Polisario, el Ejército del Aire estuvo en constante alerta. Un decreto, 1.381/75, de fecha 28 de junio, reorganizaba las fuerzas armadas destinadas en el Sáhara, constituyéndole el Mando Unificado de la Zona de Canarias, recayendo su jefatura en un teniente general o almirante, siendo el Jefe del Sector Aéreo de Canarias y del Sáhara por aquellas fechas el teniente general D. Javier Murcia Rubio, teniendo a sus órdenes a Ala 46, con base en el Aaiún. El enemigo no era verdaderamente el Frente Polisario, sino el Reino de Marruecos, que por entonces, y aún ahora, tenía ansias de expansión, reclamando el territorio del Sáhara cuando no tiene ningún derecho sobre él. El Rey Hassan II anunció una marcha de 350,000 marroquíes con una sola arma, el Corán, para apropiarse del territorio; esto produjo una emocional en el seno de Liga Árabe que apoyaron a Marruecos, exceptuando a Libia y Argelia, al ver que Marruecos quería extender sus dominios en el norte de África. En el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se temía que los incidente terminaran en confrontación abierta entre dos países que tenía representación en la ONU, dictando el Consejo de Seguridad una resolución, 377, en la cual se decía que sin perjuicio de la medidas que tomara la Asamblea General y que los interesados pudieran emprender, el Secretario General, por aquel entonces era Kurt Waldheim, entablara consultas inmediatas con las partes involucradas.

El 17 de noviembre de 1975 la Escuadrilla de Zapadores es destinada a la Base Aérea de Gando, en las Palmas de Gran Canarias, en la denominada “ Operación Golondrina” o evacuación del Sáhara español, y puesta a las órdenes del General Jefe de la Zona Aérea de Canarias, en esta operación participan todas las Alas de transporte, la 35 y 37 y los aviones “ Hércules” del 301º Escuadrón, que transportaron en total a más de cinco mil personas que abandonaron el Sáhara, además de los cadáveres de los españoles enterrados en el cementerio de El Aaiún, también se transportaron miles y miles de toneladas de carga que no se dejaron en las manos del enemigo. Aquí en Gando estuvo la escuadrilla de Zapadores permaneciendo hasta el 20 de diciembre de 1.975, colaborando con las unidades del Ejército del Aire encargadas de la evacuación y dando protección a la base.


Durante los años 1972, 1979, 1980 Y 1981 la Unidad recibió cursos Halo-Haho, lanzamientos paracaidistas a alta cota con empleo de oxígeno de la Fuerza Aérea Norteamericana (USAF), adquiriendo un alto nivel en instrucción, medios y procedimientos en este tipo de lanzamientos paracaidistas, hasta el punto de batir el récord de España de altura de lanzamiento. También ha conseguido el record de distancia (50 Kilómetros) en modalidad HAHO.

El 30 de enero de 1983, gracias a la experiencia acumulada por la Unidad en materias de Supervivencia, Fuga y Evasión, Rescate de Combate y Resistencia (Trato de Prisioneros), se le asignó como cometido secundario la Instrucción de tripulaciones aéreas en tales materias, en sus diferentes ambientes.

El 9 de junio de 1983 se disolvió la SAATAC (Sección de Apoyo Aéreo Táctico) de la EZAPAC, cuyo personal y medios fueron destinados a la recién creada EATAM (Escuadrilla de Apoyo al Transporte Aéreo Militar, hoy EADA) que se ubicará en la Base Aérea de Zaragoza.

El 8 de enero de 1987 la Unidad inicia su participación en destacamentos SAR en La Coruña con misiones de rescate marítimo.

El día 20 de julio de 1987 se celebraría en la Base Aérea de Alcantarilla el Primer Encuentro Internacional de Supervivencia Aérea, con participación de nueve países de la OTAN.

La participación del EZAPAC ha sido constante en distintas misiones en el extranjero. Por primera vez lo hace en misiones de paz bajo el paraguas de la ONU en Namibia (misión UNTAG) dentro del primer destacamento del EA con el Ala 35, comenzando el 12 de marzo de 1989 y finalizando el 3 de Abril de 1990, tras la celebración de las elecciones del citado país.

El 22 de agosto de 1993 comienza la participación de la Unidad en la misión UNPROFOR (ONU) con equipos de control Aero táctico TACP-FAC (Tactical Air Control Party-Forward Air Controller), durante la Guerra de Bosnia-Herzegovina, continuando en las sucesivas misiones de implementación y estabilización de la fuerza (IFOR, SFOR de la OTAN) hasta el día 6 de julio de 2000.

El 18 de septiembre de 1994 la Unidad participa con equipos de seguridad y protección en el despliegue de un destacamento del Ala 35 en la misión UNAMIR (ONU) en territorio de Ruanda (con base en Kenia-Nairobi) durante la guerra civil ocurrida en ese país entre las etnias rivales Hutus y Tutsis.

El 9 de febrero de 1994 se reestructura la Unidad según Resolución 705-04-94 del Jefe de Estado Mayor del Aire, por la que se potencia la misma, aumentando su plantilla y medios, asignándole el rol principal SOF (Fuerza de Operaciones Especiales).

Dentro de la Operación Libertad Duradera de lucha contra el terrorismo internacional, estuvo en Yibuti dando protección a un destacamento de aviones P-3 Orión del Grupo 22 desde el 2002 al 2004 y en Mazar-e-Sharif como apoyo a las primeras elecciones democráticas de Afganistán, interviniendo con tres equipos de control Aero táctico TACP-FAC entre agosto y diciembre de 2004.

El EZAPAC finaliza medio siglo en el uso de una simbólica prenda de cabeza. La Boina negra paracaidista por excelencia fue sustituida el día 18 de mayo de 1997 por la Boina Verde.

A pesar de este histórico cambio, se han conservado en la nueva boina verde la orla y cintas negras, mediante las cuales los paracaidistas dedicamos un permanente recuerdo a nuestros caídos.

En el año 1997 el equipo de Al filo de lo Imposible y el EZAPAC batieron el récord de España de salto en caída libre desde alta cota (38.500 pies), lo cual demuestra su profesionalidad y alta capacidad operativa.

El 3 de mayo de 2002 la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas se constituye en Escuadrón de Zapadores Paracaidistas según la Instrucción número 81-2002 de 11 de abril del Jefe de Estado Mayor del Aire.

El 11 de abril de 2006, el EZAPAC pasará a formar parte de las unidades de combate junto a cuatro Alas y un Grupo de Combate, según Real Decreto 416-2006.

Desde mayo de 2005, el EZAPAC forma parte de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán ISAF (International Security Asisstance Force). Los tres equipos de control Aero táctico TACP asignados han estado apoyando a la Compañía QRF (Quick Reaction Force) desde la Base Aérea Avanzada FSB de Herat, y al Equipo Provincial de Reconstrucción PRT (Provincial Reconstruction Team) de Qala i Naw en la provincia de Badghis. Actualmente los tres equipos TACP están en la Base de Herat.

Otras aportaciones a ISAF la constituyen los equipos PJ,s (Para-rescue Jumper) integrados en la unidad de helicópteros SuperPuma del destacamento HELISAF, para dar seguridad y ayuda a la evacuación médica con base en Herat, y la contribución en el entrenamiento de batallones afganos con los equipos OMLT (Operational Mentoring and Liaison Teams).


El día 3 de mayo de 2002, la antigua Escuadrilla de Zapadores se constituyó en Escuadrón de Zapadores, según la Instrucción nº 81/2002 del Estado Mayor del Aire. Este cambio de entidad sin embargo no cambio el sobrenombre que sigue usando EZAPAC. Su nuevo guión es heredero de antiguas tradiciones paracaidistas.

COMETIDOS OPERATIVOS

El EZAPAC tiene la misión de llevar a cabo operaciones aéreas especiales en apoyo del poder aéreo y apoyar, dentro del concepto de Protección de la Fuerza, las operaciones de la Unidades Aéreas, y cuando se determine, a las Unidades de Fuerzas Aéreas asignadas a la OTAN.

Para cumplir la misión encomendada, el Escuadrón desarrolla las siguientes operaciones de combate y apoyo al combate dirigidas a alcanzar la superioridad aérea:

   * Misiones de acción directa o Direct Action (DA), Golpes de mano, neutralización y destrucción de objetivos.
   * Guiado terminal de armamento TGO (Terminal Guidance for Ordenance).
   * Destrucción de objetivos de oportunidad o preplaneados (AI, SEAD).
   * Control de combate en apoyo de aviones de transporte en lanzamientos paracaidistas y tomas y despegues en pistas no preparadas CCT (Control Combat Team).
   * Infiltración de patrullas de información y reconocimiento SR (Special Recoinnassance), que se consideran como inteligencia humana.
   * Operaciones de Rescate PJ (Pararrescue Jumper).
   * Instrucción de tripulaciones aéreas en supervivencia, fuga y evasión, rescate de combate, resistencia a interrogatorios y trato de prisioneros.
   * Constitución de Equipos de Control Aero táctico TACP (Tactical Air Control Party) en apoyo CAS (Close Air Support) a las unidades terrestres.
   * Apoyo a la evaluación de los sistemas de defensa y seguridad de las unidades aéreas.
   * Combate en areas pobladas FIBUA (Fight in built-up areas).
   * Protección física y defensa terrestre dentro del concepto FP/STO (Force Protection/Survive to Operate).
   * Entrenamiento del personal TACP que participa en Operaciones de Mantenimiento de Paz.
   * Apoyo en la calificación y evaluación de los FAC.


El EZAPAC prepara y mantiene activado para la Fuerza Conjunta de Reacción Rápida de España (FCRR), un Equipo Operativo con su Plana Mayor, un equipo TACP y un equipo de tiradores de precisión.

MERITOS

Durante los años 1987, 1988 y 1989 el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas mantuvo una colaboración activa en sucesivas Campañas de Rescate durante las inundaciones ocurridas en la Región de Murcia. Por su actuación en las mismas, la Unidad recibió la Medalla de Plata Colectiva de Protección Civil con distintivo azul.

Por acciones en zona de operaciones, se le han concedido varias condecoraciones al personal del Escuadrón, como la Medalla al Mérito Aeronáutico con Distintivo Azul.

En reconocimiento a la labor que el EZAPAC viene desarrollando con éxito en las misiones humanitarias, y por los más de 50 años junto a la población de Alcantarilla colaborando incondicionalmente en la Semana Santa, la Junta de Hermandades Pasionarias de la ciudad ha otorgado al Escuadrón el "Escudo de oro de la Junta de Hermandades Pasionarias de Alcantarilla", distinción pocas veces concedida.


EL DISTINTIVO

El distintivo del Escuadrón se compone de tres elementos fundamentales: el machete simbolizando la iniciativa y la acometividad, el paracaídas y las alas del emblema de aviación. El nombre de la Unidad abreviado figura en la parte inferior del escudo sobre la enseña nacional, siendo bordeado el conjunto por el lema de la Unidad.




EL ESCUADRÓN DE ZAPADORES PARACAIDISTAS (EZAPAC)



Las Fuerzas de Operaciones Aéreas Especiales son unidades militares formadas y entrenadas para llevar a cabo misiones rápidas y contundentes con una característica esencial: la precisión en apoyo al Poder Aéreo.

Las guerras de tipo convencional disminuyen pero proliferan conflictos armados que, tanto por sus causas como por sus efectos, tienen implicaciones notables más allá del lugar en donde se producen, como es el terrorismo transnacional, difícil de percibir y con disposición y capacidad para infligir daño indiscriminadamente. Todo ello requiere una respuesta proporcional, acorde a los requerimientos tácticos, operacionales, políticos, sociales y tecnológicos del escenario estratégico de nuestro entorno.

El Escuadrón de Zapadores Paracaidistas del Ejército de Aire está dotado de nuevas capacidades militares para dar respuesta eficaz a las necesidades de este mundo de seguridad internacional tan complejo; tiene una preparación específica en tácticas y estrategias orientadas al combate adecuadas para cada misión. El grado de instrucción de sus integrantes es muy elevado en los aspectos técnico, físico y psíquico, además de variado por la versatilidad de las capacidades de operaciones especiales en que actúan, dotando a sus hombres de una gran capacidad de adaptación.

Su discreción, versatilidad y alta relación coste-rendimiento constituyen una de las herramientas más eficaces de que disponen las Fuerzas Armadas para combatir o anular los actuales riesgos. La naturaleza de la amenaza asimétrica y la necesidad de mantener la legitimidad de las acciones y de evitar daños colaterales y fratricidio exigen operaciones rápidas, limitadas y decisivas. Las operaciones aéreas especiales reúnen en un alto grado estas tres características.

La neutralización de objetivos estratégicos detrás de las líneas enemigas, la transmisión de información desde zona enemiga, el control terminal de aeronaves, la búsqueda y rescate de tripulaciones aéreas, así como el adiestramiento no convencional, han dejado manifiestamente patente que son un terreno abonado para las fuerzas de operaciones aéreas especiales. Su instrucción y doctrina de empleo cuadran excelentemente con combates de nueva generación donde priman la movilidad, la dispersión y la ocultación.

El EZAPAC es la unidad de operaciones especiales del Ejército del Aire responsable de la ejecución de operaciones aéreas especiales, tanto de combate (acción directa: golpes de mano, neutralización y destrucción de objetivos del poder aéreo enemigo, rescates de combate en territorio enemigo....) como de apoyo al combate (infiltración de patrullas de reconocimiento e información en zona enemiga para misiones de observación, control terminal de aeronaves para desembarco o lanzamientos paracaidistas, señalización de objetivos tácticos y estratégicos o defensa puntual de zonas de despliegue de Unidades Aéreas).

Además de los cometidos operativos descritos anteriormente, la Unidad tiene como labores secundarias las de instruir y preparar a tripulaciones aéreas en materia de supervivencia (en sus diferentes ambientes), rescate de combate y resistencia a interrogatorios y trato de prisioneros; pruebas de material y armamento diverso susceptible de adquisición para el Ejército del Aire.

El "Zapador Paracaidista" aúna las características del combatiente, mediante un entrenamiento extraordinariamente duro, y las del técnico pues sus misiones están relacionadas muy directamente con la actuación de las Fuerzas Aéreas, en beneficio de éstas donde el material a utilizar pertenece siempre a los de última generación.

Con nuestro lema "Sólo merece vivir quien por un noble ideal está dispuesto a morir", las mujeres y hombres de este Escuadrón quieren ser orgullo de la Nación Española a la que sirven. Aceptaremos sin reserva los retos y compromisos de futuro y el dinamismo de los nuevos planteamientos estratégicos, por la seguridad, la libertad y defensa de los intereses de nuestro pueblo.




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