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SI, LO JURAMOS

LIBRO ZAPADOR



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“ ¡¡ SI, LO JURAMOS... !! “

En el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) constan las frases “jura de la bandera”, “jura de bandera” y “juramento a la bandera”, todas tienen el mismo significado: “la acción de jurar solemnemente lealtad a la bandera nacional”.

El día amaneció frío pero, poco a poco, el sol fue calentando la sobria plaza de armas de la Escuela Militar de Paracaidismo de Alcantarilla. Yo, Zapador Paracaidista del curso 451, no necesité ese día ayuda del sol para calentar mi agitado corazón. Con los nervios casi infantiles atenazados en mi estómago, tras dos meses de instrucción, el curso Paracaidista y el primer contacto con la vida militar en la Base “Méndez Parada”, me disponía a jurar bandera.

Tenía dieciocho años recién cumplidos, los suficientes como para entender la seriedad del compromiso que, como futuro Paracaidista del Ejército del Aire, estaba a punto de adquirir con mi Patria.
La voz sonó atronadora, casi amenazante, por la megafonía instalada en la Plaza de Armas:

“¡Soldados! ¿Juráis por Dios o por vuestro honor y prometéis a España, besando con unción su bandera, obedecer y respetar al Rey y a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa de la soberanía e independencia de la patria, de su unidad e integridad territorial y del ordenamiento constitucional hasta la última gota de vuestra sangre?”.

“¡Si, lo juramos!” –respondimos con toda la ilusión y la fuerza del inicio de la carrera puesta en nuestras palabras.

“Si así lo hacéis, la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella”.

La Jura de Bandera, es un acto que aúna Compromiso, Tradición y Simbolismo.Compromiso con la Patria, poniendo por testigo a Dios y nuestro Honor, para dar fe de lo jurado o prometido.

Tradición porque nos unimos a la gloriosa historia de un País, escrita por quienes, como un día nosotros, juramos Bandera y cumplimos fielmente el juramento empeñado hasta sus últimas consecuencias, escribiendo en nuestra historia sublimes páginas de Heroísmo y Simbolismo.

Besamos un día nuestra Bandera de España, bandera tejida con hilos que nacen de los sueños de la buena gente, de millones de Españoles que confían en nosotros para cumplir con el deber constitucional que legalmente se nos encomendó.

Yo considero a España casi como a una madre, además de un gran símbolo. Una madre cariñosa pero firme, divertida pero estricta. España es mi guía y mi sextante, mi camino en la vida y que me permite descifrar de dónde vengo y, con toda claridad, hacia dónde quiero dirigirme.

Quiero a España como a pocas cosas en mi vida, porque conozco su pasado, me sitúo en su presente y confío en su gran porvenir. Creo ser consciente de sus desaciertos pero también de sus infinitas glorias, y sobre todo le estoy agradecido por haberme hecho hijo suyo, sangre de su sangre, historia de su historia y ley de su ley.

Ser español es ser parte de una de las naciones más grandes, influyentes y hermosas que ha dado la historia al mundo, y creo que yo tengo la suerte de ser consciente de ello. Tan simple como eso. Ni más ni menos.
Por todo ello, cuando he besado mi bandera y jure las siguientes palabras (a las cuales respondí de la forma más afirmativa posible), tuvo lugar uno de los momentos más trascendentales de mi vida. Un grandioso símbolo que responde a un ideal y que intentaré traducir siempre en momentos que engrandezcan a España y, por tanto, a mí mismo:

- ¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?.
- ¡Sí, lo hacemos!
- ¡Viva España, viva el Rey!

(Autor: Veterano Zapador Paracaidista Luis Rivas, curso 451)






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