Una Foto con Historia - WEB VETERANOS PARACAIDISTAS EZAPAC

Vaya al Contenido

Menu Principal

Una Foto con Historia

El Rincón del Zapador


HISTORIA DE UNA FOTO CON HISTORIA



(Casi nunca la figura de la epanadiplosis viene tan al pelo como en el título de este relato. Lean, y al final ya me dirán…)

Paseando por esta web, pasatiempo que suelo practicar con cierta asiduidad, vine a dar con esta instantánea que llamó poderosamente mi atención. Era la primera vez que la contemplaba, pero tenía un no sé qué, que me recordaba algo que ya hubiera visto antes. La foto en sí no parece que encierre nada especialmente importante, pero el hecho de que en ella aparezcan claveles en el cañón de cada fusil me dejó cierta intriga. Y ante eso lo mejor era ponerse a investigar, me dije para mis adentros. Os cuento, pero vamos a analizar primero la foto. Sin prisas…

En ella aparece, ya fuera de toda formación y rota la marcialidad del acto celebrado, la escuadra de gastadores de los Zapadores Paracaidistas del Ejército del Aire, formada por José Diego Sánchez Linares perteneciente al curso 267º, como Cabo Gastador, y los soldados Ángel Adán Ortiz y Antonio Segura Tripiana del 257º, José Pedro García Pozo del 267º, Manuel Rodríguez de la Rosa e Ignacio González Quirce, del 277º, y Antonio Toscano García del 284º. Todos ellos acompañados por un soldado pistolo, también de aviación, y una dama vestida de ceremonia a la que se ve de espaldas. El entorno fotografiado es el interior de lo que parece un pequeño templo -desconocido para mí- compuesto solamente por una estrecha nave, y cubierta ésta por una sencilla bóveda de cañón de escasa altura. La modestia y humildad de la casi nula ornamentación hacen pensar que nos encontramos ante una ermita rural o rústica capilla, antes que en un exuberante templo parroquial. Tras nuestros militares, dispuestos estos en dos filas, aparece una bella imagen virginal portando al Niño Jesús en su brazo izquierdo, de la que sólo se aprecia el torso, y toda ella de talla completa, excepto la corona metálica. La altura a la que se encuentra la imagen, y la separación de ésta con el camarín-altar que se adivina al fondo, parecen indicar que la Señora esté ubicada provisionalmente en un sitial; sitial que bien pudiera tratarse de unas sencillas andas para ser procesionada, pero que nuestra tropa no permite ver al quedar tras sus cuerpos. La forma de apilar las sillas en un lateral del templo, así como la disposición de las piernas femeninas de quienes están sentadas dando costado al altar, y que asoman en el lateral opuesto, nos inducen a creer que se hubiera abierto un hueco en la parte central del templo, centrifugando de allí todo objeto que pudiera molestar la ubicación o el paso de algo o de alguien, como pudiera ser el paso de un cortejo procesional. De la fecha en que fue tomada la foto no sabemos nada. Como también desconocemos si en el momento plasmado había presente, in situ, algún militar de más alta graduación que los fotografiados.
Pero hay algo en la foto que me podía ayudar en mis averiguaciones: Todos los miembros de la escuadra fueron compañeros míos de mili y aunque no los veía desde hace casi treinta y cuatro años, con algunos de ellos he contactado recientemente a través de esta web. Lo tengo fácil –pensé- basta con preguntarles qué día se tomo la foto, dónde, qué se celebraba, quién era ese pistolo y qué hacía allí, y quién la dama vestida de ceremonia… Y sobre todo, porqué portaban claveles en el cañón de los fusiles, y de quién fue la idea de posar de esa guisa que tanto recuerda a lo que se dio en llamar La Revolución de Los Claveles, habida en Portugal el 25 de Abril de 1974.

Yo ya había llegado a algunas conjeturas, como por ejemplo que la foto estaba tomada fuera de la base por lo que no se trataría de un acto eminentemente militar. Más me sonaba a procesión de pueblo. La fecha la situaba entre la primavera de 1976 -sin especificar día concreto- dado que quien aparece al mando de la escuadra es mi hermano de curso Sánchez Linares, en cuyo caso estaría recientemente ascendido a Cabo, y el 28 de octubre de ese mismo año, día en que se licenció el curso 257º, ya que en la foto aparecen Ángel Adán Ortiz y Antonio Segura Tripiana, ambos pertenecientes a esa promoción. Pero necesitaba seguir averiguando cosas…  

Preparé un correo común que envié al citado Sánchez Linares, a Manuel Rodríguez de la Rosa, y a Antonio Toscano García, ya que eran los únicos que tenía localizados y disponibles. Y los tres me contestaron. Al principio sus respuestas fueron muy vagas. Narraban lo que ya era obvio contemplando la propia foto, y poco más. Que si “fuimos a un pueblo del que no  recuerdo el nombre…”, que si “desfilamos en una procesión de Semana Santa…”, que sí “¿qué pasa con los claveles… es que así no están bonitos o qué…?” Insistí una y otra vez hasta que logré incitarlos a recordar, esta vez en serio. Pero entraban en contradicción. Ahora había quien decía que el pueblo era Sangonera la Verde, mientras otro apostaba por Alhama. Uno decía que lo que se celebraba era una procesión de Semana Santa, y otro que el Día de La Patrona…

Yo sabía que de Semana Santa no podíamos seguir hablando porque la imagen de la Virgen con el Niño Jesús es claramente una devoción de gloria, lo que se contradice con lo que conocemos como una dolorosa. Por otro lado Toscano había dicho que tras la procesión estuvo bailando con la reina de las fiestas, y no conozco Semana Santa alguna con reina de las fiestas. Además la posibilidad de que fuera en Semana Santa se diluía ante el color del vestido de la señora que aparece de mantilla en la foto, y los vestidos que cubren las piernas femeninas que aparecen en el lateral derecho, que ante una celebración luctuosa, como es la Semana Santa, habrían sido rigurosamente negros, con toda seguridad, y aquí había demasiado colorido. Piénsese que estábamos en 1976.

Un de los compañeros dijo que en la fiesta, tras la procesión, hubo suelta de vaquillas de la que participó nuestra escuadra, y precisamente sus miembros fueron abroncados por los pusilánimes que nunca faltan, por lo que entendían era mal trato a los animales… ¡Curioso todo ello! De modo que tenemos procesión, bailes y reina de las fiestas, suelta de vaquillas, mujeres vestidas de ceremonia pero de forma multicolor, y un gran banquete al que también fueron invitados nuestros Santos Varones, según jocosa definición de Manuel Rodríguez de la Rosa. El jolgorio debió ser de aupa, por lo que la fiesta no podía ser semanasantera.

Otro compañero dijo que tras el desfile procesional los obsequiaron con una pequeña cantidad económica, algo que por no esperado acogieron con sorpresa y algarabía. Pero más sorprendidos se vieron cuando pasado un rato vinieron a reclamarles la cantidad recibida alegando un error de organización, ya que si comían y participaban de la fiesta no los consideraban con derecho a cobrar. Una cosa u otra… y ellos ya habían comido. Así que tuvieron que devolver lo antes cobrado.

En cuanto a la señora que aparece en la foto tocada de mantilla, hay quien la califica de “madrina de la hermandad”, otro dice de ella que es “una rezadora que por allí andaba”, incluso hay quien piensa que se trata de “la esposa de algún preboste del pueblo”. En lo que sí había coincidencia es en que parece que no hubiera presente ningún mando de La Escuadrilla ni de La Base que acompañara a la expedición, quedando ésta, por tanto, al mando del Cabo José Diego Sánchez Linares. En cuanto al pistolo que aparece en la foto, se trata del conductor del vehículo que los trasladó desde La Base hasta ese pueblo que aún no hemos podido localizar.

A través de internet me puse a investigar, entonces,  quiénes eran las Patronas de Alhama, de Sangonera la Verde, incluso de algunos pueblo más de los alrededores de La Base, en qué fechas podrían tener lugar sus celebraciones, si esos fastos solían contar con vaquillas y reina de las fiestas, y sobre todo intenté obtener una imagen que coincidiera con la de La Virgen de nuestra foto. Pero no hubo suerte en la búsqueda. Lo único que pude concretar es que ni Sangonera ni Alhama eran el pueblo que estaba buscando. En cuanto a los claveles tampoco nadie hacía mucha referencia a ellos.

Al final, y tras mucho insistir, lo que si aparece claro es que intención política en cuanto a la forma de posar con los claveles no hubo, aunque sí es cierto que la imagen guarda total similitud con las fotos que nos llegaron de la revolución habida en nuestro país vecino. Pero esto no es más que fruto de la casualidad. Nuestros Zapadores fueron obsequiados con un ramo de claveles, quizá con la intención de que lo depositaran a los pies de la Virgen, costumbre ésta muy enraizada dentro del mundo de las hermandades. Pero ellos, en su juvenil ignorancia y con el mejor de los propósitos, optaron por repartirse las flores y disponerlas como podemos ver en la foto, como señal de paz y respeto dentro del templo. Esa idea partió de Ignacio González Quirce, y fue seguida por los demás, según se desprende de las opiniones recabadas. Sólo Manuel Rodríguez de la Rosa reseña que en su día, su padre, hoy fallecido, le hizo referencia a esos claveles y al problema que posiblemente esa foto le podría acarrear si se le daba publicidad.

Cuando ya tuve claro lo que quería saber en cuanto a la posible intencionalidad política de la pose, y sólo me quedaba, como curiosidad y para poder completar la reseña de la toma, atar los cabos sueltos de la fecha, lugar y motivo celebrado, me llegó un correo de Toscano. Fue abrirlo y encontrarme de frente con el bellísimo rostro de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Santomera, que coincidía con el de La Virgen que estábamos buscando. Mi alegría fue enorme. El bueno de Toscano se había contagiado de mi curiosidad y estaba haciendo averiguaciones por su cuenta y a través de internet, en quien se personificaba la patrona de cada uno de los pueblos situados dentro de un imaginario círculo, cuyo radio, de cuarenta kilómetros de longitud, nacía en la propia Base. Y por lo que se podía ver le había cundido la búsqueda. A partir de ahí la confirmación de todos los demás datos fue como coser y cantar. La festividad de la Virgen del Rosario se celebra el 7 de Octubre, poco antes del 28 del mismo mes que yo había vaticinado como fecha tope. Las webs consultadas señalan la arraigada costumbre de acompañar a La Patrona de Santomera con una formación militar. Asimismo hacían referencia a las tradicionales sueltas de vaquillas.   

A los pocos días de quedar el caso resuelto, entre Sánchez Linares y el compañero Serrano, del 342º, ambos pertenecientes al CNP, localizaron por fin a Quirce. Ni a Bin Laden creo que lo buscara tantísima gente como lo estaba buscando a él; eso recordaba ya aquello de ¿Dónde está Wally? Pues, como decía, apareció Quirce y pude preguntarle su parecer y cuales eran sus recuerdos sobre esta foto ya que él era otro de sus protagonistas, e inspirador de la pose. Se limitó a suscribir en su totalidad lo que aquí ha quedado reseñado, no sin mostrarse sorprendido por el paralelismo de la foto en sí con las que nos llegaron hace treinta y seis años desde Portugal. Se ve que durante todos estos años ni siquiera había reparado en ello.

Bueno, la foto se hizo así y, con intencionalidad política o sin ella, lo cierto es que de esa imagen se desprende una sensación de rebeldía contra el establishment imperante, no obstante la desaparición del anterior Jefe del Estado hacía menos de un año. La Revolución de los Claveles también estaba reciente… a sólo dos años y medio de aquel 7 de Octubre, y presente aún en muchos sectores de nuestra sociedad. Todo esto junto con el jolgorio, la procesión, las vaquillas, el baile con la reina de las fiestas, la beata, el dinero cobrado y que hubo que devolver… Me trae a la cabeza ahora algún guión surrealista del genial Berlanga, recientemente desaparecido. Pero, sobre todo, me queda la impresión de que estamos ante una imagen histórica, que refleja un gol marcado por toda la escuadra (escuadra de gastadores) a ese establishment al que antes me refería. Un gol en propia meta, si se quiere, viniendo de donde venía el disparo. ¡Sí! Aunque un gol que a la postre no resultara tan decisivo como aquel que marcó Iniesta…    
 
       

                                                       





Cristóbal María Caro Porrúa
        Veterano Zapador Paracaidista del Ejército del Aire
CURSO 267
cristobal.caro@telefonica.net

Ir a Página Principal

Regreso al contenido | Regreso al menu principal